sábado, 2 de mayo de 2009

Un plan para una nueva sociedad


No han sido numerosas las aportaciones que he recibido para un "Plan de Emergencia para la Recuperación Sostenible de la Economía Vasca", que es así como pienso llamar a esta iniciativa cuando sea lehendakari. Agradecido, en todo caso, a M@k por su idea, que incorporo de inmediato. Así que me tocará a mí seguir liderando este país y poner encima de la mesa las bases de dicho Plan, que mira que es dura la labor de "lehendakari en suposiciones", que no "en funciones", que eso es distinto.

En primer lugar, y ya me perdonaréis el defectillo profesional, la cuantía. A mí me parece que menos de 5.000 millones, con aplicación en los años 2009 y 2010, sería inaceptable. El Plan de 500 millones de Ibarrtexe fue una triste manera de despedirse de su cargo en un difícil momento. Supuesto que partimos de una deuda a finales de 2008 de 893 millones, que eso supone el 1,3% del PIB y que el promedio (no el máximo) de las comunidades auutónomas está en el 6,2%, creo que no es nada descabellada la cifra que propongo, teniendo en cuenta que, como diré más adelante, no todo tiene que financiarse con deuda.

Y ¿para qué 5.000 millones? Pues para redistribuir, modernizar, cooperar y hacer sostenible el futuro de Euskadi. Creo que ese dinero debe ir dirigido, no a arreglar aceras o adecentar fachadas (es parte del uso que está teniendo el plan indiscriminado del gobierno central), que sólo sirve para reducir temporalmente la tasa de paro, sino a intervenciones que tengan un claro efecto en la modernización de la sociedad. Entiendo por modernización desde un nuevo salto tecnológico hasta la corrección de las afecciones medioambientales o la igualación social. Es decir, tiene que tratarse de actuaciones con futuro, actuaciones que transformen la sociedad. A estas alturas es obvio que dentro de diez años nuestras sociedades habrán registrado un cambio substancial. Es, por tanto, el momento de ir definiendo ese futuro.

Por eso, la propuesta de M@k me gusta. Porque eliminar fugas en las canalizaciones de agua o pérdidas en el transporte de electricidad (aunque esto segundo tiene probablemente menos recorrido) son iniciativas que reducen nuestra afección al medio. Lo mismo sucede con la propuesta de tejer una red de bidegorris que me sugería otro amigo. Un uso más habitual de la bicicleta va a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

En general, creo que medidas como las anteriores o que promuevan nuevos modos de generación de energía deben ser una apuesta decidida para el futuro: en ese marco, el impulso a las energías renovables (especialmente en formato distribuido) debería ser una prioridad en la que gastarse el dinero: eólica marina, solar fotovoltaica y térmica, biomasa, mareas, olas, ... El campo es amplísimo y en cada sector existen ya experiencias suficientes para impulsar desde lo público avances significativos. Tenemos que aspirar a una sociedad en la que las energías renovables sean el principal pilar del suministro eléctrico. Para ello también habría que poner en marcha acciones decididas para la reducción del consumo energético y para esto, además de campañas de concienciación, creo que habría que introducir discriminaciones por precio según el consumo.

En materia de transporte, el relanzamiento del ferrocarril tradicional (supongo que a estas alturas el PSE no va a plantear la paralización del TAV) puede ser otra prioridad.

Ah, y aunque vaya por aquí en medio, creo que todo este plan debería ir enmarcado en un cambio cultural contundente: para avanzar en justicia con nuestros/as vecinos/as (los/as cercanos/as y los/as de otros países) y con las generaciones futuras debemos ser más austeros. Ésa debe ser una de las claves de la nueva sociedad: aprender a ser más felices con menos.

Sigo: la vivienda. Es el momento para un gran salto del alquiler público. Las bases ya están puestas por el equipo de Ezker Batua: cambio cultural, normativas, instrumentos de gestión y un parque inicial nada desdeñable. Ahora falta poner una gran cantidad de dinero con la que adquirir viviendas ya construidas (un cierto número de VPO en alquiler que tienen fecha de caducidad en ese régimen y nuevas viviendas incorporadas desde el mercado libre) y edificar nuevas promociones. Ésta debería ser la legislatura de la consolidación de un gran parque público de alquiler en Euskadi, un parque que asegure el derecho de toda persona a acceder a una vivienda en condiciones dignas.

Más: la educación. Me parece un campo fundamental para promover la nueva sociedad: promover valores, reforzar la atención al alumnado más desfavorecido, impulsar la enseñanaza trilingüe (castellano, euskera, otro idioma -inglés, árabe, chino, ruso, alemán, francés-), informatizar las aulas, etc. Y todo ello con especial atención a la enseñanza pública. No podemos cambiar la sociedad si no realizamos una apuesta potente por la educación. Perdonad que no hable de la universidad pero es que no entiendo mucho de ese campo así que os lo dejo a otros/as.

Empleo, formación, investigación, solidaridad. Ya he escrito antes sobre esta cuestión. Los objetivos deberían ser: que cada persona esté aplicando sus conocimientos y su experiencia donde mejor se puedan aprovechar y que nadie esté sin hacer nada. Para esto hace falta refundar el Servicio Vasco de Empleo (Lanbide) integrándolo con el INEM y dándole una potencia de intervención enorme. No nos tiene que doler gastarnos dinero en esto. Es la clave para el futuro. El objetivo tiene que ser que en las siguientes 24 horas a que alguien pierda su empleo debe recibir una llamada para ofrecerle las actividades (empleo en empresas privadas, empleo en administraciones públicas, ciclos de formación, actividades solidarias, etc.) más apropiadas a su capacidad y experiencia. Todo ello llevará aparejadas las acciones correspondientes en los sectores privados y públicos. Y creo que es momento de impulsar iniciativas cooperativistas y similares con el objetivo de renovar el liderazgo de Euskadi en ese campo; un liderazgo que estaba perdiendo fuerza anqte la perversión de los principios cooperativos en las empresas del Grupo Mondragón.

Cobertura social. Por supuesto, toda persona deberá disponer de los ingresos necesarios para una vida digna.

Cooperación. El futuro de la sociedad vasca pasa por su encuentro en condiciones de igualdad con otras sociedades; sociedades que con su desarrollo también nos enriquecerán desde todos los puntos de vista. Por lo tanto, una actividad que debemos fomentar, no sólo presupuestariamente sino culturalmente y con aportación de resursos humanos, es la cooperación con países pobres.

¿Y el dinero de dónde sale? ¿Sólo del endeudamiento? NO. Euskadi debería dar un gran salto en redistribución después de unos nefastos años en los que los ricos se han hecho más ricos y los pobres han quedado a la intemperie, como se ve en las enormes cifras de parados/as que estamos afrontando. Por lo tanto, es tiempo de recuperar el impuesto del patrimonio, de limitar los salarios de los ejecutivos (no sólo los de los más altos sino también los de uno o dos niveles más abajo) y consejeros de sociedades, de incrementar la tasa máxima del IRPF, de elevar el impuesto de sociedades (si las empresas ganan dinero tienen que contribuir), etc. Es tiempo de redistribuir.

Bueno, y por hoy ya vale. Patxi López tiene una oportunidad de oro si sigue estos consejos. Está naciendo una nueva sociedad y un lehendakari, un gobierno, pueden contribuir a consolidar ese impulso o a liquidarlo. Veremos.

(la foto es de Steve Crane)

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ACTUALIZACIÓN 3 de mayo

Acabo de leer algo sobre las iniciativas que tomaría el próximo gobierno vasco y me he acordado de un post que escribí hace algún tiempo en el que realizaba propuestas más detalladas sobre dinamización de la economía y del tejido empresarial. Entre ellas estaba ésta, que quiero reproducir aquí y que tiene algún paralelismo con lo que parece que podría plantear Patxi López:

Una de las cosas que pueden hacer las administraciones es crear empresas públicas para impulsar actividades de futuro y emplear en las mismas a personas desempleadas. De paso estaríamos consolidando un sector público empresarial que nos permitiera responder a futuras crisis con mayor solvencia de lo que se está haciendo en estos momentos.

Ah y otra cosa que creo habría que hacer es tomar medidas de reparto del trabajo como se hizo en los 90.

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