martes, 16 de junio de 2015

¡Viva Zapata!

No quieren que pida perdón, no quieren que dimita. Lo que de verdad desean algunos dirigentes del PP es la muerte política de Guillermo Zapata. Y otros, del PSOE o Ciudadanos, miran y esperan para comerse la carroña. Pues que no cuenten conmigo para ese linchamiento.

Guillermo Zapata cometió un error hace 4 años. Y lo ha reconocido (me arrepiento de haber generado dolor) y ha actuado de la forma que se espera de un arrepentido en relación con quienes podrían haber sufrido por su culpa, llamándoles personalmente para pedirles perdón. Y parece que las personas afectadas se lo han dado. Además, ha asumido una degradación en su estatus político. 

Pero todo eso no les vale a algunos dirigentes del PP. Necesitan que Guillermo Zapata muera. Les da igual que haya pedido perdón, que se haya arrepentido. Antes salvan del paredón a un homicida machista que a Guillermo Zapata. Éstos, algunos de los cuales heredaron los bienes que sus padres y abuelos usurparon ilegalmente a luchadores por la libertad; éstos, que llevan tatuada en sus bíceps la imagen de africanos asesinados en la valla de Melilla o ahogados en el Estrecho; éstos, en cuyos ojos se refleja la mirada desorbitada de suicidas desahuciados; éstos, que se alimentan cada día de la pobreza de millones de parados; éstos, que habitan casas lujosas en barrios exclusivos, lejos de los cuchitriles en los que se agolpan nuestros jóvenes emigrados. 

Sí, como dice la misma Irene Villa (ella se refiere a otros tuits) "hay cosas peores", mucho peores. Pero de esas otras cosas peores no hemos visto arrepentirse a un solo dirigente del PP, ninguno ha pedido perdón como lo ha hecho Guillermo Zapata. Por eso, Manuela Carmena, que es una jueza justa y cree en la re-inserción, no le ha cortado la cabeza como deseaban sus adversarios. Le ha echado un buen chorreo (bien merecido) y le ha sancionado ejemplarmente, públicamente. Para mi es suficiente. Sin duda, prefiero ver al frente de nuestras instituciones a personas que reconocen sus errores y aprenden de ellos que a delincuentes metidos a políticos que aprueban leyes para no ser juzgados por sus delitos. 

Por eso, porque no quiero que Guillermo muera, grito ¡¡VIVA ZAPATA!!