domingo, 28 de octubre de 2012

Actuemos

Últimamente llevo pinchada en el jersey una chapa del 15M con el lema "ACTUEMOS", que refleja bien el estado de ánimo en el que me encuentro. Después de un periodo en el que me he dejado imbuir del espíritu de indignación de una gran parte de la población, especialmente de la juventud, el cuerpo me pide acción. He retuiteado, he compartido y he comentado, y seguiré haciéndolo, pero lo que llevo dentro no se ahoga ni en un grito ni en una proclama. Necesito ver que mi pueblo, mi gente, recupera la ilusión y las ganas de luchar y de vivir y, sobre todo, que se encamina de nuevo hacia un futuro esperanzador. Estoy harto de la tristeza de quienes pierden el empleo; estoy harto del comentario conservador de quienes lo mantienen, "no me quejo, que tal como están las cosas..."; estoy harto de leer noticias de familias desahuciadas; estoy harto de ver rostros temerosos... Y sí, estoy también harto de ver la riqueza de quienes se aprovechan de tanta angustia y de tanto miedo, y de los políticos que se entregan sin pudor en los brazos de los poderosos... pero por un día no me ocuparé de éstos/as.

Dos décadas de individualismo y consumismo han generado insolidaridad, inmovilismo y falta de iniciativa en nuestras sociedades. Sin embargo, creo que las cosas están cambiando. En parte por necesidad y en parte porque estamos recuperando lo que de comunitario tiene en sus genes el ser humano, veo cada vez más indicios y más constataciones de que la gente está reaccionando. Y hace falta, muchísima falta, que reaccionemos.

Tres son. a mi modo de ver, los principales motivos de infelicidad en los tiempos actuales:
  • La ausencia de medios económicos suficientes para llevar una vida digna.
  • El sentimiento de inutilidad. 
  • La experiencia de desamparo. 

Voy a tratar de analizar los tres ámbitos para luego proponer algunas líneas de actuación.

1. Ausencia de medios económicos suficientes para llevar una vida digna.
He puesto lo de la vida digna conscientemente. Porque tendremos una diferente valoración del concepto de "medios económicos suficientes" si entendemos de forma diferente lo que es una vida digna. Pongo un ejemplo típico de estos últimos años entre algunos/as jóvenes: la compra del coche con los primeros sueldos y quizás con un crédito. ¿Tener un coche hace la vida digna? Entonces, utilizar una bicicleta ¿es indigno? Lo que quiero decir es que los tiempos están más de bici que de coche, y de paso contribuiremos a reducir la agresión a nuestro entorno. O dicho en otros términos: algunos/as tendremos que decrecer para que todos/as podamos tener una vida digna, incluidos los/as que decrecemos, que no hay cosa más indigna que andar corriendo detrás del dinero.

Pues bien. Visto que quienes nos gobiernan no tienen ninguna intención de avanzar en la redistribución de la riqueza, tendremos que ser los/as ciudadanos/as quienes lo hagamos directamente. Tenemos que impulsar la consideración de que, de alguna forma, los bienes que tenemos, o al menos parte de ellos, son patrimonio de todos/as. El poseerlos no deriva solo de que los hayamos ganado con nuestro esfuerzo sino también del hecho de que los sucesivos gobiernos han renunciado a recaudar las impuestos que habrían disminuido nuestra disponibilidad para adquirirlos. Además, en las circunstancias actuales de especial necesidad para tanta gente, no es lícito que nos sigamos aprovechando de esa ventaja acumulada en el tiempo.

Por otro lado, en los supuestos años de bonanza todos/as hemos acumulado productos cuyo uso es mínimo, incluidos probablemente parte de nuestros conocimientos.

Por todo ello, pienso que debemos impulsar ámbitos en los que compartir lo que tenemos de forma gratuita. Y cuando hablo de lo que tenemos me refiero tanto a nuestros bienes, como a nuestro dinero, nuestro tiempo o nuestros conocimientos. También deberíamos compartir nuestro trabajo (reducción de horario) aunque no parece que ni el empresariado ni los sindicatos estén por facilitarnos la labor. Aún así, si tenemos oportunidad de hacerlo (reducciones por maternidad/paternidad, permisos especiales para estudios, etc.), estaremos prestando un servicio impagable a quienes con nuestra decisión pueden acceder a un empleo.

2. Sentimiento de inutilidad.
Las personas que pierden el puesto de trabajo no solo pierden su medio de subsistencia, sino también la capacidad de sentirse útiles. Sentirse útiles, en primer lugar, a las personas que dependen de ellas y, en segundo lugar, al conjunto de la sociedad. Experimentar que lo que hacemos sirve para algo, aunque ese algo se nos antoje lejano, es en sí mismo un modo de sentirnos dignos/as.

Por lo tanto, las soluciones en las que pensemos deben incorporar esta perspectiva de la aportación dignificante.

3. Sensación de desamparo.
Una constatación que la prensa del régimen, por fin, no ha tenido otro remedio que reflejar: con la crisis los suicidios se han elevado significativamente. Una persona sin empleo, una persona desahuciada, en una sociedad individualista en la que no sabemos lo que le pasa a nuestra/o vecina/o, tiene un enorme riesgo de convertirse en una víctima.

Es urgente recuperar la cercanía de las relaciones vecinales para iniciar la construcción de una sociedad nueva.

Propuestas
Son muchas las iniciativas que se están poniendo en marcha últimamente. Voy a tratar de ordenarlas un poco, al tiempo que voy aportando mis sugerencias e incluyendo algunos ejemplos:

1. Implicación en nuestro entorno
  • Una cosa muy sencilla y a la vez muy importante: hablar con nuestros vecinos/as, conocer algo de sus vidas y escucharles.
  • Hacer un esfuerzo por conocer la situación de las empresas de nuestro entorno.
2. Fortalecimiento de la economía local

  • Comprar la mayor cantidad de productos posibles en los comercios más cercanos a nuestra vivienda.
  • Adquirir productos fabricados en nuestro entorno.
  • Evitar en la medida de lo posible la intermediación, adquiriendo los productos directamente al fabricante o productor.
3. Puesta en marcha de iniciativas de intercambio
En esta sección podemos encontrar iniciativas muy diversas: truequeregalos de productos que no utilizamosbancos de tiempo, etc... Por cierto, el movimiento 15M está lanzando algunas de estas iniciativas con el fin de complementar la acción más política de las asambleas de barrio con la construcción de un nuevo modo de entender la sociedad y las relaciones ciudadanas.

La utilización de Internet en el desarrollo de estas iniciativas me parece casi indispensable pero creo que es conveniente mantener actividades de cercanía en las que las personas puedan reforzar ese sentimiento de utilidad al que me refería antes.

4. Fortalecimiento de la economía ética, solidaria y comunitaria

Esto es lo que se me ocurre sobre este tema por el momento pero estoy seguro de que otras personas podéis completar tanto las reflexiones iniciales como las propuestas. El objetivo del escrito es animarme y animaros a ir construyendo desde abajo la sociedad del futuro.