domingo, 28 de agosto de 2016

¿Quién ha ganado los Juegos Olímpicos?

Benditas vacaciones que me permiten dedicar ratos a una de mis pasiones favoritas: el análisis de estadísticas.

En esta ocasión me ha inspirado el medallero de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Al verlo, me preguntaba si realmente era Estados Unidos el país ganador de los Juegos o había otros a los que, dadas sus condiciones poblacionales o económicas, deberíamos reconocerles ese honor. Deslumbrado por el brillo de las múltiples medallas de Michael Phelps (cinco oros y una plata en natación), Simone Biles (cuatro oros y un bronce en gimnasia artística), Katie Ledecky (cuatro oros y una plata en natación), Allyson Felix (dos oros y una plata en atletismo) o los triunfos de los equipos femenino y masculino de baloncesto, mi primera reacción era considerar a Estados Unidos como el país olímpico por excelencia. Pero inspirado por mi práctica profesional y el espíritu crítico que adquirí en mi experiencia política, pensé que echar  una ojeada más allá, revisando los datos con detalle, podría ser interesante para validar o refutar mis primeras sensaciones.

Para ello, he tenido en cuenta no solo las medallas obtenidas sino también el número de habitantes de cada país y dos indicadores socio-económicos: El Índice de Desarrollo Humano y el PIB per cápita. El Índice de Desarrollo Humano es el resultado de combinar otros ratios como la esperanza de vida al nacer, el número de años de escolarización y el PIB per cápita.

Había pensado utilizar también el número de atletas por país pero es un dato equívoco ya que, siendo cierto que el criterio general es que solo vayan los atletas que superen las marcas mínimas establecidas, se producen distorsiones tanto por arriba (no se pueden registrar más de 3 atletas por prueba) como por abajo (el Comité Olímpico invita a atletas que no han alcanzado la mínima con el fin de lograr que el mayor número de países esté representado). No obstante, algunos datos resultan curiosos, como el hecho de que Azerbaiyán (3,21 medallas por cada 10 atletas) y Etiopía (2,35 medallas por cada 10 atletas) superan a Estados Unidos (2,18 medallas por cada 10 atletas) en eficacia de su representación olímpica.

Por otro lado, la misma preparación del análisis ya me ha reportado algunos descubrimientos en los que me gustaría profundizar en el futuro. Por ejemplo, saber que ocho países tienen menos de 10.000 habitantes, el más pequeño el Vaticano con 800. O que Nigeria, con 182 millones de habitantes, es el séptimo país más poblado del mundo.

Además, he visto que en 16 países, todos ellos africanos, y que suman 406 millones de habitantes, la esperanza de vida al nacer es inferior a mi edad actual: 57,8 años.    

Siguiendo con el análisis del medallero, lo primero que me ha llamado la atención es que 123 países con equipo olímpico no han obtenido ninguna medalla. Especialmente sorprendentes son los casos de países con un amplio grupo de atletas como Chile (42 atletas), Ecuador (38 atletas), Hong Kong (38 atletas) o Lituania y Montenegro (34 atletas cada uno).

También es significativo que países muy poblados hayan obtenido un número de medallas muy reducido. Es el caso de India, con 1.311 millones de habitantes y 2 medallas; Indonesia, con 258 millones de habitantes y 3 medallas; o Nigeria, con 182 millones de habitantes y una medalla.

Comparando los resultados en los Juegos con la población ya surgen algunas conclusiones interesantes. Los cinco países con más medallas por cada millón de habitantes son: Granada (9,4 medallas), Bahamas (5,2), Nueva Zelanda (4,0), Jamaica (3,9) y Dinamarca (2,6).  Por su parte, los cinco países con mayor número de medallas aparecen en los puestos 42 (Estados Unidos), 75 (China), 18 (Reino Unido), 41 (Rusia) y 30 (Francia) de este ranking. De estos dos grupos me han llamado especialmente la atención dos países: Jamaica, que con sus 2,8 millones de habitantes, ha obtenido nada menos que 11 medallas, y Reino Unido, que obtiene el mejor resultado entre los países grandes con una significativa ventaja sobre el siguiente, Francia, que aparece en el puesto 30. Por cierto, escuché el otro día que, al contrario de lo que sucede en la mayor parte de los países, los atletas británicos no reciben ningún premio a su vuelta de los Juegos. Parece que en ese país se vive el espíritu olímpico de una manera especial.

Dando un paso más, he querido saber cómo afecta el nivel de desarrollo en la obtención de medallas ya que parece razonable pensar que países con menor nivel de desarrollo tengan menos infraestructuras deportivas y menos posibilidades de que en el seno de sus poblaciones surjan deportistas de alto nivel. Pues bien, si dividimos los países en cuatro grupos en función del Índice de Desarrollo Humano (IDH), muy alto (mayor que 0,80), alto (entre 0,80 y 0,70), medio (entre 0,70 y 0,55) y bajo (menor que 0,55), y como cabía esperar, entre los 20 primeros países del medallero solo aparece uno de IDH medio (Uzbequistán) y cinco más de nivel alto (China, Rusia, Brasil, Azerbaiyán y Kazajistán). El resto tienen un IDH muy alto.

No obstante, para disponer de una visión más completa, parece que conviene combinar el indicador IDH con el tamaño de la población. El resultado es muy similar al que teníamos contemplando solo la población: aparecen en este orden Granada, Bahamas, Jamaica, Nueva Zelanda y Croacia (que supera a Dinamarca). Estados Unidos pasa al puesto 44.

Si en lugar de tomar el IDH completo, utilizamos solo su componente más económico, el PIB per cápita, resulta curioso comprobar que solo dos países de los 10 con mayor nivel en ese indicador (superior a 44.000 dólares por persona) están entre los diez primeros del medallero: Estados Unidos y Alemania. Los cinco países con mayor riqueza económica se sitúan en puestos de medallero bastante lejos de la cabeza: Qatar (puesto 70), Singapur (74), Noruega (48), Emiratos Árabes (78) y Suiza (37).

Por otro lado, consuela un poco (no mucho) saber que algunos de los países más pobres de la Tierra también han conseguido medallas. Es el caso de Burundi (11 millones de habitantes) y Níger (20 millones de habitantes) que, con un PIB per cápita de tan solo 758 y 908 dólares por persona, han obtenido una medalla cada uno: la corredora Francine Nysonsaba, de Burundi, consiguió la medalla de plata en la prueba de 800 metros; y Abdoulrazak Issoufou, de Níger, logró la medalla de plata en taekwondo en la modalidad de más de 80kg. En este ranking de los más pobres, llama también la atención Etiopía que, con sus casi 100 millones de habitantes y 1.428 dólares por persona, ha obtenido 8 medallas, una de ellas, de plata en el maratón masculino, lograda por Feyisa Lilesa, cuya imagen simulando las manos esposadas al llegar a la meta ha recorrido el mundo. Por cierto, he leído que posteriormente ha solicitado asilo político en Brasil.

Combinando los valores de población y PIB por persona, como he hecho antes con el IDH, además de Granada, Jamaica y Bahamas, aparecen ahora Georgia y Armenia entre los cinco primeros. Estados Unidos aparece en el puesto 60.

Vistos todos estos datos y volviendo a la pregunta del principio: ¿Quién creéis que ha ganado los Juegos?

domingo, 24 de abril de 2016

Hablando de liderazgos políticos

Estoy bastante de acuerdo con los argumentos aquí expresados en relación con la posibilidad de que no se repitan elecciones... aunque evidentemente no tengo ni idea de qué es lo que va a pasar en los próximos días.
De todos modos, sí quisiera aprovechar este momento para hacer una reflexión sobre liderazgos. Los/as grandes líderes de la historia (y esto aplica a los/as líderes espirituales,a los/as grandes científicos, a los/as líderes políticos, etc...) no son personas que se hayan quedado en su casa esperando a ver qué pasa, esperando a que otros den un paso adelante. Son gente que han salido a la calle, que se han quedado a la intemperie, que han asumido riesgos, que han permanecido abiertos/as a lo nuevo. Sí, ciertamente tenían una visión del mundo, una sensibilidad para intuir las necesidades y esperanzas de la gente y un espíritu de anticipación que no tenían sus coetáneos, pero eso no era suficiente para evitarles el sufrimiento de no saber si estaban acertando. Las palabras de Jesucristo en la cruz, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", aunque posteriormente se transformen en alabanza y confianza, reflejan perfectamente esa situación.
Y ahora volvamos al panorama político español. ¿Qué líderes o lideresas veis? Rajoy ciertamente no. Si alguien "se ha quedado en casa", no solo ahora sino en toda su carrera política, es Mariano. Con esa actitud es posible que haya conseguido mantenerse en el puesto pero evidentemente no ha cautivado a la gente, no la ha ilusionado y no la ha llevado hacia cotas más altas. Rivera tampoco parece que pueda llegar a ser un gran líder ¿verdad? Yo le veo demasiado zascandil, tratando de liarlo todo en beneficio propio pero sin asumir ni el más mínimo riesgo. Aunque hay que reconocer a Albert que en esa búsqueda de beneficio propio es quien mejor lo ha hecho. Sánchez es, desde mi punto de vista, el menos líder de todos. Mi sensación es que no da un pasito sin pedir permiso a todo el mundo (explícitamente o auotcensurándose), leáse, Susana Díaz, los poderes económicos, ... Y cuando ha dado el paso adelante, lo vuelve para atrás. Pedro ha tenido una oportunidad de oro para liderar un gobierno diferente pero solo pensar que podría ser diferente le ha generado dolor de estómago. A Iglesias sí le veo madera de líder, aunque tiene que consolidarse. De todos, es a quien veo más conectado con la gente y quien ha mostrado mayor predisposición a asumir riesgos (el primero, iniciar negociaciones con el PSOE... que ya hemos visto a dónde han llevado...). La sonada irrupción de Podemos en la política española en tan corto periodo de tiempo (estamos hablando de solo 2 años) es buena prueba de ello. Si el resultado en escaños hubiera sido al revés (mayor número para Podemos que para el PSOE), a estas alturas ya tendríamos un gobierno de cambio liderado con generosidad por Pablo. Y por fin, Garzón. Su capacidad de conectar con la gente ha sido el flotador que ha salvado a IU de un naufragio seguro. Además, está jugando un papel bien arriesgado a lo interno de su formación. Alguien podría decir que los militantes del PCE son arriesgados y es cierto, lo son en su actitud personal ante la vida, pero absolutamente nada en lo que se refiere a sus convicciones. Y Alberto, a pesar de su juventud, está intentando modernizar a esos/as comunistas inamovibles. Le deseo mucha suerte por el bien de IU y por el bien de la gente normal que necesita a unas fuerzas de cambio con ideas nuevas.
Por cierto, después de este rollo ¿queda alguna mujer en la sala? Os necesitamos con urgencia.