martes, 17 de septiembre de 2013

El acuerdo PNV-PSE, pájaros y flores

Me he leído en diagonal el acuerdo que han firmado PNV y PSE, al que parece que podría sumarse el PP. Conclusión: pájaros y flores. Aparte de ser extremadamente farragoso (supongo que es la intención que no se entere bien la ciudadanía), lo cierto es que las concreciones son mínimas y las pocas que hay (inversiones en diferentes pueblos gobernados por uno u otro partido) son clientelistas.

En materia de fraude fiscal dicen dos cosas: que van a interconectar la información de las instituciones vascas (ya iba siendo hora) y lo siguiente respecto de los recursos para combatir el fraude fiscal: "Las Administraciones tributarias vascas pondrán en marcha, en la medida de sus posibilidades y con los cambios organizativos necesarios, medidas tendentes a dotar de más recursos humanos y materiales a las unidades responsables de la inspección fiscal, a efectos de mejorar la eficacia y los resultados obtenidos en la lucha contra el fraude fiscal." O sea, nada de nada. A estas alturas de la película ¿no tienen claro dónde están las bolsas de fraude para proponer medidas concretas?

En cuanto al IRPF, la subida de las tarifas (que siempre es bienvenida) que proponen se dirige hacia unos niveles de renta altísimos y, por lo tanto, si no hacen algo en materia de fraude fiscal recaudarán bien poco por esa vía. Y el gravamen a las rentas del capital sigue a años luz del de las rentas del trabajo: lo suben un poquitín (del 20% al 21% para ingresos hasta 10.000€) pero curiosamente los que están entre 10.000€ y 15.000€ van a pagar menos.

Y en el impuesto de sociedades, cuyo tipo nominal mantienen en el 28%, van a intentar que en realidad no sea inferior al 13%. Sí, sí. Lo que estáis leyendo. Las empresas con beneficios tendrían que pagar el 28% y nos veremos contentos si pagan el 13%. Igual es mejorar la situación actual pero ¿no podrían ser un poco más ambiciosos?

Y ni siquiera una referencia al impuesto del patrimonio.

Por fin, un comentario respecto de las intenciones manifestadas en el acuerdo de estudiar el entramado institucional vasco y de otorgar algo más de protagonismo al Parlamento. Coincido totalmente con esa orientación, pero me temo que el interés de PNV y PSE, y no digamos si se suma el PP, va más allá, especialmente en materia fiscal: en mi opinión, detrás de esas voluntades de armonización fiscal puede estar la pretensión de "corregir los errores" cometidos por Bildu en Gipuzkoa en materia de impuestos. Ójala me equivoque y quede como mal pensado pero...

Enlace al acuerdo

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las Sirenas de Bgadad - Las palabras de la ira

El otro día os comentaba que este verano he leído el libro "Las Sirenas de Bagdad". Hoy os dejo algunas de las expresiones que el autor pone en boca de algunos de los personajes que aparecen en el mismo, refiriéndose a Occidente. Y tengo que decir que visto cómo se desarrolla la novela no creo que el autor esté a favor de la utilización de la violencia.

“Si Occidente pudiese comprender nuestra música, si sólo pudiese escucharnos cantar, percibir nuestro pulso por medio del de nuestras cítaras, nuestra alma por medio de la de nuestros violines; si pudiese, aunque sólo fuese el instante que dura un preludio, tener acceso a la voz de Sabah Fajri, o de Wadii Es-Safi, al eterno aliento de Abdelwaheb, a la lánguida llamada de Ismahán, a la octava superior de Um Kalsum; si pudiese comulgar con nuestro universo”

“Occidente está senil. Sus nostalgias imperiales le impiden admitir que el mundo ha cambiado. Envejece mal, se ha vuelto paranoico y coñazo. Ya ni hay manera de que razone. Por ello hay que practicarle la eutanasia… No se construye sobre viejos cimientos. Se arrasa todo y se empieza desde la base.”

“Occidente ha quedado fuera de la carrera. Está desbordado por los acontecimientos. La auténtica batalla se está librando en las rivalidades entre élites musulmanas.” 

Aunque también se pueden leer en el libro expresiones como las siguiente, referidas a quienes, como el protagonista de la novela, se alistaban en la guerrilla anti-americana:

“Os tomáis por fedayines. Sólo sois unos criminales, unos vándalos asesinos de niños. No me dais miedo. Haced conmigo lo que queráis, pero no me quitaréis de la cabeza que sois unos perros rabiosos, unos forajidos perturbados…”

“Si Irak ha de ser defendido por cobardes como tú, más vale que se lo queden los perros y los golfos. Sois una gentuza, unos zumbados,”




sábado, 7 de septiembre de 2013

Qué quedará de Siria después de una intervención militar

Seguí las revoluciones de Túnez, Libia y Egipto con mucho interés, especialmente a través de Twitter. También seguí con interés, por su cercanía (física y derivada de la inmigración), las protestas en Marruecos. Sin embargo, debo confesar que presté menor atención a los movimientos por la libertad de las sociedades de Yemen o Siria. De hecho, ahora mismo tengo poca información sobre la situación en Yemen, más allá de que parece que allí se desarrolla una guerra secreta entre EEUU y Al Qaeda (seguro que hay mucho más).

Este verano he leído un libro de Yasmina Khadra (seudónimo de un ex-comandante del ejército argelino llamado Mohamed Moulessehoul) titulado "Las sirenas de Bagdad" que relata el proceso de conversión de un iraquí en terrorista suicida. Os recomiendo su lectura porque, además de estar muy bien escrito, aporta claves interesantes sobre el mundo árabe (ver aquí una valoración). La injustificable invasión estadounidense de Irak, repleta de brutalidades previstas y de daños colaterales "imprevistos", aporta los motivos al protagonista para recorrer el camino de la ira que lleva a la venganza. Y si algo queda claro en la novela es que una invasión de EEUU es lo último que pueden desear quienes aspiran a resolver un conflicto, en su día el de Irak y actualmente el de Siria. Una invasión como la de Irak, o una "operación de castigo" como la anunciada para Siria, solo consiguen incrementar el número de víctimas, devolver al país varias décadas hacia atrás, generar mártires y alumbrar terroristas.


Soy consciente de que la situación es muy complicada. Así lo refleja, por ejemplo, este artículo de una española de procedencia siria (por cierto, la foto que lo encabeza es impresionante). Y sé que más de una vez nos vemos arrollados por los medios de comunicación occidentales con su batería de argumentos humanitarios (que olvidan a los dos días de escribirlos o visionarlos), que nos ablandan el corazón y, contrariamente a lo que podría pensarse que provoca ese reblandecimiento, nos preparan para la guerra.

Por eso pienso que en momentos como éste, en los que tenemos que posicionarnos en asuntos que no conocemos suficientemente, conviene escuchar voces alternativas a las de la propaganda oficial occidental. Voces que nos explican qué intereses están detrás del conflicto y voces, como la de la novela que he citado, que nos ayudan a acercarnos a una cultura muy diferente de la nuestra, con el fin de entenderla y de prever si lo que pretendemos hacer servirá para apagar el fuego o para extenderlo aún más. Y, por fin, me parece indispensable levantar la cabeza por encima de la losa informativa de la última palabra, de la última imagen, para volver la vista hacia atrás y valorar si las pasadas intervenciones militares de occidente han dejado países más estables y democráticos y si el mundo avanza hacia una era de mayor entendimiento entre los pueblos... o todo lo contrario.

Como cristiano, me sirve también como referencia para mi posicionamiento la oposición del Papa a una intervención militar porque cada vez confío más en Francisco, a la vista de las significativas muestras de humanidad que está ofreciendo desde su elección.

Dicho lo cual, supongo que está claro que me opongo a una intervención militar en Siria, y más si viene de Occidente, y que me parece aberrante que Rajoy la haya apoyado de forma semi-secreta (considero una tomadura de pelo las declaraciones posteriores) y sin pedir permiso al Congreso. Por el contrario, pienso que la comunidad internacional debería hacer lo imposible por evitar la llegada de armas al régimen sirio y a los rebeldes, forzar un alto el fuego entre ambos bandos (objetivo que debería estar como principal prioridad en las agendas diplomáticas pero del que nadie habla) e iniciar acciones judiciales para castigar las atrocidades que se están cometiendo en aquel país.

En otro orden de cosas, he leído bastantes artículos referidos a las disputas entre las dos facciones principales del islamismo, suníes y chiíes (aquí un mapa de la distribución geográfica de ambas corrientes), pero no he entendido mucho. y, sobre todo, lo que no he alcanzado a saber es si esas diferencias religiosas influyen en los conflictos en el mundo árabe más o menos que el posicionamiento ante la modernidad u otros factores.