domingo, 27 de septiembre de 2009

En Alemania los trabajadores se han dado cuenta del fraude del SPD ... y ¿aquí?

Los resultados de las elecciones legislativas en Alemania son la constatación de que es posible y necesaria la existencia de una izquierda fuerte en Europa y especialmente en tiempos de crisis como los actuales. El partido Die Linke (La Izquierda) ha obtenido unos estupendos resultados, incrementando su peso en la política alemana, pasando de un 8,7% en las elecciones de 2005 a un 12% según los sondeos. Los trabajadores y las trabajadoras se han dado cuenta de que la política del SPD, aliado de la derechosa CDU en la legislatura que finaliza, era contraria a sus intereses y han reaccionado votando a la izquierda. Esperemos que una reacción similar se produzca por estos lares donde, a la luz de decisiones como la subida de impuestos, hay motivos más que sobrados para que el PSOE pierda apoyos en futuras elecciones.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Reflexionemos tranquilamente sobre la crisis

He estado leyendo este artículo y este artículo de Santiago Niño Becerra y los comentarios a los mismos que los asiduos al blog Crisis Económica 2010 han incorporado. Además, he recogido las sensaciones que en estos últimos días me han trasladado varias personas sobre la crisis que vivimos. Y de todo ello voy a divagar en las próximas líneas. Y digo divagar porque tengo un grado de confusión bastante elevado sobre el momento en que nos encontramos y las vías de solución y posiblemente será esa confusión la que os traslade.

Para que sea más sencillo sólo voy a analizar lo que pasa en el interior de un Estado sin tener en cuenta el efecto de los movimientos internacionales, que en España tienen gran importancia, no sólo por las importaciones y exportaciones de bienes y equipos sino, especialmente, por la cuestión del turismo. Soy consciente de que analizar la situación económica de un país sin considerar la interdependencia creciente con otros ámbitos tiene limitaciones importantes pero me pasan dos cosas: que si tengo poca ciencia para contar lo que voy a contar a continuación la tengo menos para ampliar el alcance al entorno internacional, y que si me enrollo mucho no vais a leer lo que escriba.

Lo cierto es que todos/as estamos esperando los datos de crecimiento del PIB como referencia privilegiada para saber si estamos saliendo o no de la crisis. Pero también sabemos, y ahora deberíamos recordar, que los crecimientos del PIB de las últimas dos décadas, basados en una economía especulativa y burbujeante, eran un bluff y no se correspondían, al menos en una parte significativa, con la evolución de la economía real. Dicho de otro modo, hemos consumido y producido por encima de nuestras posibilidades y necesidades. ¿Queremos volver a hacerlo? Porque ciertamente es lo que parece que estamos intentando.

Los Estados están metiendo dinero en el sistema para relanzar el consumo de todo tipo de productos y lograr así que las empresas sigan produciendo esos bienes, en muchos casos innecesarios, y evitar la pérdida de puestos de trabajo. Eso si hablamos de iniciativas como la del Plan E, por ejemplo. El Estado da dinero a los Ayuntamientos, para que éstos contraten arreglos de aceras, en los que trabajen miles de personas que en otro caso estarían paradas, para que puedan seguir cobrando unos salarios, con los que seguir consumiendo como antes, los productos que fabrican otras empresas, en las que trabajan personas que de no producir estarían paradas, para que puedan seguir cobrando unos salarios, con los que seguir consumiendo, .... y así sucesivamente. ¿Todo bien? No, hay un problemilla: el Estado tiene que obtener ingresos para que todo este prodigioso proceso se produzca. Y, una de dos, o sube los impuestos a la gente, con lo que reduce la capacidad de consumir, o se endeuda. Pues a endeudarse, ¿no? Ya, pero lo de endeudarse, que yo he defendido en anteriores entradas y sigo defendiendo pero con la condición de saber para quénos endeudamos, es pan para hoy y hambre para mañana. Y es que las deudas hay que devolverlas y hay que pagar intereses por ellas y para eso se siguen necesitando ingresos en las arcas de los Estados.

Además, a lo que hacen los Estados y su impacto en la ciudadanía tendríamos que añadir otro hecho que, al menos a España, afecta de forma preocupante: el enorme endeudamiento actual de las familias, derivado de las adquisiciones de viviendas a precios desorbitados realizadas en los últimos años. Aunque la carga de esas deudas ha mejorado con la rebaja de los tipos de interés, sigue siendo una pesada carga, cuya reducción, ante la incertidumbre sobre el futuro, empiezan a proponerse muchas personas; o sea, empiezan a reducir sus niveles de consumo, con las consecuencias que más arriba he comentado.

En cuanto al dinero que estamos invirtiendo en los bancos y las cajas (vía ayudas estatales o participaciones preferentes, convertibles y cosas así) me parece que no están sirviendo para mucho, salvo para seguir garantizando los beneficios de esas entidades y para generar nuevas burbujas como la que aparenetemente se está repitiendo en los mercados bursátiles.

¿A qué nos lleva todo esto? Pues a mí me lleva a pensar que un posible relanzamiento económico basado en el consumo y en la profundización del individualismo insolidario tendría bases extremadamente frágiles y, por lo tanto, enormes posibilidades de fracasar otra vez. Sin embargo, creo que afrontar esta situación desde la solidaridad, la austeridad y la ecología (no podemos olvidar el daño que estamos haciendo al planeta y la imposibilidad de éste de aportar indefinidamente recursos para el "financiar" el hiperconsumo) tiene más posibilidades de prosperar.

¿Y en qué propuestas concretas se traduce esta reflexión? Pues empezando por lo del indivdualismo, que en última instancia me parece lo más importante, yo diría que ha llegado la hora de renunciar al mismo como base del crecimiento de una sociedad. No digo renunciar a la iniciativa personal creativa pero sí al individualismo entendido como hacer (gastar) yo lo que quiera independientemente de lo que les pase a los demás. Tenemos que generar un ambiente propicio a la innovación y para eso hay que "cuidar" a la persona, pero debemos evitar que el enriquecimiento insolidario y competitivo sea de nuevo el faro que nos deslumbre.

En segundo lugar, ha llegado el momento de la redistribución. No podemos aceptar que nuestra sociedad viva en una desigualdad flagrante con millones de parados y unos pocos miles de personas con enormes riquezas. Debemos revertir la herencia de las pasadas décadas. Y eso se hace con los impuestos y con los apoyos sociales que los más afectados por la crisis necesiten. Y no lo planteo para inducir otra vez un hiperconsumo sino para garantizar la cobertura suficiente de las necesidades que consideramos básicas en nuestras sociedades occidentales.

Y en esto de la solidaridad sigo pensando que la mejor inversión es la que podemos hacer ayudando a los pueblos pobres de la Tierra. Recibiremos de ello mucho más de lo que nos imaginamos.

En tercer lugar, es tiempo de renunciar al consumismo sin límite y de recuperar modos de vida más humanos: menos estres, más tiempo para la relación y la vida creativa, ...

En cuarto lugar, creo que el papel de los Estados debe ser reforzado, con el fin de que cumplan con su responsabilidad al menos en las siguientes materias: difusión de los valores a los que antes me he referido (solidaridad, innovación, trabajo en equipo, austeridad, ...), garantía de cobertura de las necesidades básicas de toda la población, impulso a nuevos modos ecológicos y eficientes de desarrollo económico, educación para la innovación, ... y otras cosas que seguro se os ocurren a quienes leéis esto. Todo ello requiere de instrumentos de actuación potentes (no vale con subvencionar) que deben ser gestionados de modo transparente, eficaz y eficiente.

En resumidas cuentas: no suframos tanto por las caídas del PIB y preguntémonos cómo generamos riqueza que tenemos y cómo la distribuimos.

sábado, 12 de septiembre de 2009

O suben los impuestos a los ricos o la montamos

Poco a poco (no sé si no llego un poco tarde) he ido conformando una opinión sobre lo de los impuestos, asuntillo que les trae de cabeza a los del PSOE desde mediados de agosto. Si es que parece que hasta han dormido mal pensando cómo dar la noticia sin darla. Los globos sonda, titubeos y mensajes subliminales que hemos tenido que aguantar... Total pa ná, ya lo veréis. Y es que yo les entiendo. No fue ni hace dos días cuando redujeron la tarifa máxima del IRPF y el impuesto de sociedades e hicieron desaparecer el impuesto del patrimonio. No fue ni hace dos días cuando sacaron de las manos de la inspección tributaria el control de las SICAV (que suena como a sicario ¿verdad?), esos pozos sin fondo pero con aberturas laterales (pa respirar dicen) que utilizan las grandes fortunas para que no se les vean mucho los michelines refajados de pasta.

Y claro, ahora tienen que dar marcha atrás. Tienen que dar marcha atrás porque no les queda otro remedio. Lo hacen porque están agobiados/as, pero muy, muy agobiados/as. La economía ladrillosa se les ha hecho barro y casi no les queda ni para sus sueldos y, oiga, con las cosas de comer no se juega. Porque de convencimiento nada, quede claro. Que ellas/os estaban bien contentas/os con eso del mercado que lo arregla todo y nos da siglos de felicidad. La cosa es que tienen que recular y no saben cómo hacerlo. Y yo que soy asín de solidario pues les voy a echar una mano que, entender no entiendo nada pero, total, tampoco ellos/as son unas lumbreras a la vista de los hechos.

El impuesto de sociedades no se puede ni tocar. Y digo yo: ¿por qué? ¿Acaso el impuesto de sociedades grava las pérdidas de las empresas que se encuentran en problemas? No. Lo que grava son los beneficios de las empresas que ahora ganan menos que antes. Por lo tanto, si siguen ganando dinero ¿por qué no aplicarles un impuesto que sirva para ayudar a las otras a situarse en mejores condiciones y evitar así la pérdida de puestos de trabajo?

El IRPF. Bueno, de esto no quiero ni hablar después de saber que dos terceras partes de los asalariados/as cobran menos de 1.100 euros brutos. ¿No es momento de recuperar una tarifa alta de, por lo menos un 50% (frente al 43% actual del Estado y el 45% en Euskadi), para sufragar los costes del subsidio de desempleo de quienes han perdido su trabajo? ¿No es momento de redistribuir? ¿A qué hay que esperar?

El impuesto sobre las rentas del capital, ese que nos cobran por los intereses de las cuentas y depósitos. ¿que hay que subirlo del 18% al 20% o al 22%? Pero, hombre, que con los tipos actuales no van a recaudar mucho más las administraciones públicas. ¿Por qué no hacemos de una vez lo que es justo: que las rentas del capital paguen lo mismo que las rentas del trabajo, incorporando aquéllas en la base imponible y aplicando la misma tafira a todas?

El impuesto del patrimonio. Sí, sí, ése que han hecho desparecer escondiendo su eliminación en una reforma con pretendida apariencia de progresismo, que tiene bemoles. ¿Qué va a pasar si lo reinstauramos? ¿Qué los/as ricos/as se llevarán sus inversiones a otros países? ¿Acaso los coches y yates de lujo que tienen son todos fabricados en España? ¿Que van a dejar vacante la finca con superpalacete cerca de la costa? Pues vaya problema: en un par de días la reparcelamos y hacemos 50 vpo y un parque público. Ah, y el patrimonio de las SICAV que sume también.

Y es que de lo último que quiero hablar es de las SICAV, que tienen un volumen de unos 25.000 millones de euros. Por varias cosas. En primer lugar, porque creo que no hemos manejado toda la información necesaria. Hay que saber que, aunque es cierto que los beneficios de las SICAV tributan al 1%, la retirada de fondos que pueden hacer sus propietarios sí tributan al 18%. En definitiva, que su funcionamiento formal no difiere prácticamente del de los fondos de inversión (volumen: 160.000 millones de euros), en el que sí tienen cantidades invertidas bastantes más personas: mientras no saques el dinero del fondo no tienes que pagar impuestos pero si lo sacas tienes que apoquinar el 18%. Por lo tanto, lo que se haga tiene que aplicar a SICAV y a fondos. Puede ser discutible si ese diferimiento en el pago de impuestos es razonable o no pero de lo que no cabe duda, como decía antes, es de que el 18% es totalmente insuficiente e injusto. Y otra cosa que puede estar sucediendo en las SICAV (no tengo datos pero creo que por ahí van parte de los tiros) es que destinen sus beneficios a adquirir bienes (muebles o inmuebles) para uso personal. Si sacas dinero pagas impuestos, pero ¿qué pasa si destinas los beneficios a comprarte un apartamento de lujo con supuesto fin de servicio a la gestión de la SICAV? Y, por cierto, ¿alguien está inspeccionando eso?

Bueno, pues ya veréis cómo no me hacen caso y lo que suben es el IVA y el impuesto del tabaco.

En definitiva, en mi opinión lo que está en juego es algo más que una simple subida de impuestos. Lo que está en juego es un modelo de Estado, como bien ha apuntado la presidencia sueca de la UE (de derechas, por cierto) con motivo de los bonus a los banqueros. En Europa se alcanzó un consenso (también reflejado en la constitución española) entre clases sociales para promover un determinado tipo de Estado, en el que los trabajadores renunciaban a la confrontación violenta y aceptaban la libertad de empresa a cambio de que se estableciera un sistema redistributivo que corrigiese los desmanes del mercado. Ya ha sido una tropelía bajar los impuestos cuando las cosas, supuestamente, iban viento en popa. Pero no subirlos y rechazar la necesaria redistribución cuando las cosas van mal no es aceptable. Y que no nos vengan a estas alturas con lecciones de economía éstos que han fracasado tan estrepitosamente con sus planteamientos ultraliberales, especialmente en España.

El mejor pregón y el mejor pregonero

Sin duda ha sido el mejor pregón leído en los últimos años al comienzo de las fiestas de Galdakao. Las y los de Argizai, el grupo de tiempo libre del pueblo, se merecían desde hace tiempo este honor. No en vano llevan más de un cuarto de siglo trabajando en la educación de niños/as y jóvenes y aportando esa otra forma de vivir el tiempo libre. Un modelo de tiempo libre que no necesita de botellón ni de pastillón y que se basa en las buenas relaciones, en el juego y la diversión, en la solidaridad, ... Fue bonito ver cómo los chavales y chavalas que recibieron el pregón en la plaza del Ayuntamiento jaleaban cada frase que, reflejando ese espíritu, recitaba el pregonero. Mi enhorabuena para Argizai (para quienes hoy lo forman y para quienes trabajaron desde su formación para llegar a lo que hoy es). GORA SANTAKRUTZAK.

martes, 8 de septiembre de 2009

La gripe A: un engaño a media humanidad

Había oído hablar de este video que os dejo al final del comentario pero no lo había visto. Precisamente iba a publicar una entrada diciéndoos que no me creía nada de todo este montaje de la gripe A pero es que el video refleja muy bien lo que sin duda está pasando. ¿Cómo es posible que habiéndose producido un número tan reducido de muertes en los países que ya han pasado la fase aguda, en nada comparable al que se suele registrar como consecuencia de la gripe común, estemos inmersos en una paranoia increíble que nos puede llevar incluso a cambiar nuestras costumbres de relación? La fantasmada de la gripe aviar no consiguió afectar seriamente a nuestras costumbres pero ésta de la gripe A sí: ha conseguido meter miedo a medio mundo y hacer que millones de personas recelen de sus familiares, de sus vecinos, de sus compañeros de trabajo. Y han logrado, los que tan acertadamente denuncia el video, que nos lavemos las manos sin cesar o que dejemos de tocar utensilios de todo tipo por temor a que un "infectado" los haya tocado antes. No sé si son los del tamiflú o los que venden remedios para las afecciones de piel (de tanto lavarnos se nos estropeará la piel) pero a estas alturas de la peli está claro que nos la han pegado.

Por eso pienso que no podemos dejar ni una sola oportunidad sin denunciar la situación y quitarle hierro al problema.

Pero ved el video, por favor, que no tiene desperdicio.