domingo, 28 de febrero de 2010

Las diez crisis humanitarias más olvidadas

Médicos sin Fronteras, una de las organizaciones humanitarias que me merecen mayor respeto, ha publicado el informe "Diez crisis humanitarias más desatendidas de 2009". Aquí podéis ver un video de presentación del informe y aquí el informe completo. Es bueno leer estas cosas de vez en cuando para tener una idea más cercana del mundo en el que vivimos.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Esto se está calentando ... y se tiene que calentar mucho más

Estoy cabreado. Muy cabreado. Pensar, sólo pensarlo, que la edad obligatoria de jubilación se puede retrasar, que el cálculo de las pensiones puede cambiar para que éstas se reduzcan o que se puede aprobar un contrato con menor indemnización por despido que el actual, es que me pone de los nervios. Con la de años y esfuerzos que les ha costado a los/as trabajadores/as alcanzar esas medidas, ¿cómo es posible que venga ahora un gobierno de un partido que se llama socialista a cargárselas de un plumazo? Y es que esos logros no son ningún regalo que hicieron tiempo atrás gobiernos flojos, sino el resultado de largos procesos de negociación en los que los/as trabajadores/as han ido equilibrando la distribución de ganancias con los capitalistas. Las pensiones, las indemnizaciones por despido, la educación pública y otras medidas similares sirven para que, en un sistema capitalista, los/as trabajadores/as perciban la parte de remuneración que les corresponde por su contribución a la riqueza de dicho sistema. Pues bien, sucede que en los últimos años, como consecuencia del incremento de la productividad, que a su vez es mezcla de trabajo y capital, la riqueza que se está obteniendo es cada vez mayor y, sin embargo, la distribución de la misma se está desequilibrando otra vez en favor del capital gracias a medidas como la rebaja de impuestos. Y lo que no es de recibo es que sabiendo como sabemos que la productividad seguirá creciendo, alguien se permita tan sólo plantear el reducir conceptos de la remuneración de los trabajadores/as.

Porque si aún las medidas que quiere adoptar el gobierno fueran una respuesta coyuntural a una situación coyuntural de crisis, es decir, un momento en el que todos perdemos, pues se podrían discutir, pero resulta que lo del retraso de la edad de jubilación, según los detalles conocidos de la propuesta, no tendrá efectos significativos hasta dentro de 8 o 10 años. Y dentro de 10 años lo que habrá sucedido es que España será bastante más rica de lo que es ahora y serán los capitalistas los únicos que se beneficiarán de esa mejora e incluso incrementarán sus ganancias gracias a que en el reparto del pastel a los/as trabajadores/as les tocará menos.

Como sé que las convicciones ideológicas de los dirigentes del PSOE están muy cercanas al liberalismo no me sorprende demasiado que planteen propuestas como las citadas. Ahora bien, si además pretenden aparecer como los más liberales ante la derechosa Europa es que han perdido totalmente el rumbo. Perderán las próximas elecciones, porque para hacer ese trabajo ya se basta el PP. Y lo peor es que, aunque algunas de las medidas no lleguen a aprobarse en este envite, no tendrá ningún reparo un próximo gobierno del PP en recuperarlas y conseguir su aprobación. O sea, lamentable como quiera que se mire.

Dicho de otro modo, estamos ante la mayor agresión a los/as trabajadores/as desde la II Guerra Mundial (y quizás antes, desde el siglo XIX) por un sencillo motivo: porque lo que se está proponiendo supone una clara involución y un ataque frontal al modelo de sociedad occidental.

Por eso, creo que la asistencia a las concentraciones convocadas por los sindicatos el día 27 (en Bilbao, a las 11:30, en la Gran Vía) es obligada si no queremos perder posiciones en ese gran proceso negociador de la reciente historia europea y mundial. Y si el gobierno no rectifica sería bueno que los sindicatos dieran un paso más. Detrás, apoyándoles, van a tenernos a muchos/as.

martes, 23 de febrero de 2010

El efecto llamada

En un grupo de debate al que acudí hace poco surgió la discusión sobre el denominado "efecto llamada". Hablábamos, lógicamente, de inmigración y, en concreto, del efecto de atracción que puede tener el modelo vasco de cobertura social. Aunque la polémica surgió en torno a los/as menores no acompañados/as (por cierto, mientras escribo esto tengo sentado a mi lado en el autobús a uno de ellos), quisiera primero hablar algo al respecto de los adultos.

Frente a quienes creen que las personas inmigrantes vienen a Euskadi a aprovecharse de nuestro sistema de cobertura social y que, por tanto, lo que pretenden es vivir del cuento y de las ayudas del Gobierno Vasco, soy de los que piensa que lo último que quieren esas personas es precisamente tener que recurrir a las ayudas sociales. Porque no puedo creer que alguien que ha tenido el valor de abandonar su tierra, en ocasiones jugándose la vida, dejando atrás un modelo inamovible durante años, esa persona dinámica, aventurera, se convierta en un parásito al bajar del avión o de la patera. Habrá excepciones, como las hay entre nuestros/as convecinos/as autóctonos/as, pero no es la regla general. Y se demuestra en las estadísticas, según las cuales la mayor parte de las personas han ocupado con normalidad puestos de trabajo en los pasados años.

Pero es que, además, según los datos del INE, Euskadi es una de las comunidades autónomas con menos personas extranjeras procedentes de países pobres (incluyo aquí a países del Este), es decir, inmigrantes forzosos. Mientras ese porcentaje es para Euskadi del 5,4% del total de la población, la media española asciende al 10,2% y en comunidades como Madrid, Cataluña y Baleares alcanzan valores en el entorno del 15%. Y si nos fijamos en los/as menores de 16 años (es la referencia estadística que existe en el INE) nos encontramos con que en Euskadi el porcentaje de los procedentes de países pobres sobre la población total de esa edad alcanza el 5,5% mientras que en las comunidades citadas supera el 10%. Es cierto que no es lo mismo hablar de menores en general que de menores no acompañados/as, y ahora vuelvo al debate al que me refería al principio, pero tan cierto como eso es que tener que atender en las necesidades sanitarias, escolarizar, etc., a una población extranjera, infantil o juvenil, tan amplia como la de esas comunidades autónomas que citaba también debe ser complicado. Pongamos por caso la integración lingüística en los centros educativos.

Viene todo esto a cuento de las protestas de las instituciones vascas, incluido el Ararteko-Defensor del Pueblo (organismo cuyas opiniones no siempre comparto ya que su aparente carácter de imparcialidad no aplica en todos los casos), acompañadas por parte de la ciudadanía, por la falta de solidaridad de otras comunidades autónomas a la hora de acoger a estos/as menores. Y tienen razón las instituciones vascas al pedir la aplicación de los mismos criterios de acogida en todo el Estado o al descalificar actuaciones de gobiernos como el de La Rioja que rechazan a estos/as chavales/as renunciando incluso a las aportaciones del Estado para atenderles, pero algo habrá que matizar si miramos al conjunto de la población extranjera en esas comunidades autónomas que, como La Rioja, duplica la de Euskadi, ya lo leamos en términos de población total o en términos de población menor de 16 años. Dicho de otro modo, parece que poco deberíamos quejarnos en Euskadi, una de las comunidades más ricas del Estado y con menor población extranjera, por tener que atender y acoger a unos cientos de menores no acompañados/as.

(foto tomada de la asociación ACA)

jueves, 4 de febrero de 2010

Esto empieza a parecerse a una W

Las sucesivas caídas de la Bolsa española en las últimas semanas nos están enseñando un perfil que cada vez se parece más a la temida W anunciada por personas como el premio nobel Paul Krugman (en inglés) o el consejero delegado del mayor banco europeo refiriéndose a la evolución de las economías tras el crash de 2008. Es cierto que las bolsas de otros países no están cayendo tanto (aunque hoy ha sido un mal día en todas partes) pero ¿no creéis que la situación económica de Grecia, Portugal y España puede acabar afectando al menos al resto de la UE? Y quizás en el caso de España con más motivo dado que bancos alemanes, holandeses, etc. tienen en sus balances préstamos realizados a bancos españoles destinados por éstos a financiar la compra o la promoción de viviendas. Y ya sabemos cómo está el panorama inmobiliario español: bajo mínimos, con pocas empresas con ganas de construir viviendas y con muchas personas en paro que van a seguir incrementando la bolsa de morosos. Como ha dicho alguien, España es una enorme subprime.

Todo esto no hace sino poner de manifiesto que la forma en la que han llevado la economía en los últimos meses el gobierno del PSOE y el Banco de España, éste sin duda conchabado con aquél, no ha sido precisamente la más adecuada. Por el contrario, se ha hecho todo lo posible para retrasar la caída del mercado inmobiliario y su correspondiente efecto en las entidades financieras, permitiendo a éstas no reflejar en sus balances el deterioro del valor de los inmuebles que tenían en sus balances. Por no hablar de la manipulación de las estadísticas sobre el precio de las viviendas.

En mi opinión, y en la de cada vez más gente, hasta que no se haga el ajuste en los precios de las viviendas y se acomoden los resultados de los bancos a la realidad (algo se ha empezado a hacer pero es insuficiente), lo que implicará la desaparición de parte de las entidades financieras españolas, esto no va ponerse nuevamente en marcha ya que el crédito no comenzará a fluir hacia la sociedad. Y en cuanto al gobierno del PSOE ya sabemos que siempre ha tenido un temor reverencial a los banqueros (¿o habrá que pensar que sus componendas mutuas les impiden ir contra ellos?), pero estamos en un momento tan crítico que cualquier demora en tomar las acciones que se requieren nos pueden llevar al hoyo. Por cierto, el hoyo tiene cara de reforma del sistema de pensiones, o sea, una decisión que empeora el futuro de millones de trabajadores/as. Y todo para demostrar a la derechosa Europa que algo se está haciendo.

(el gráfico lo he tomado de Invertia)