jueves 30 de septiembre de 2010

¿Un nuevo contrato social?

Después de meses sin escribir, ha tenido que ser una huelga general lo que me haya despertado de mi letargo y me haya animado a contaros lo que últimamente se revuelve en mi interior. Y ello no es otra cosa que un singular cabreo ante la situación que estamos viviendo y ante las medidas que nuestros políticos están tomando. Un cabreo que, por lo que pude ver ayer, es compartido por una parte muy importante de la ciudadanía.

Y es que no es para menos. Las presiones de lo que últimamente se llama "mercados" y las actuaciones de instituciones no democráticas como el FMI o el BCE, sumadas a las medidas de gobiernos derechosos bien asesorados por directivos millonarios de grandes corporaciones financieras, por no hablar de las valoraciones mercenarias de las podridas agencias de rating, están poniendo en cuestión las bases mismas del Estado del Bienestar, o lo que es lo mismo, el contrato social que permitió al capitalismo operar en las sociedades europeas. En el caso español, ese acuerdo quedó reflejado en la Constitución que, junto al reconocimiento del derecho de propiedad o la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado, contempla el derecho al trabajo, el derecho a pertenecer a sindicatos, la función social de la propiedad, la contribución en igualdad y progresividad al sostenimiento de los gastos públicos, o los derechos a la salud, a la educación o a la protección social.

Dicho de otro modo, si por una de las partes se ponen en cuestión las contrapartidas que ese libre funcionamiento del capitalismo tenía, es el caso del linchamiento de los sindicatos al que hemos asistido en las últimas semanas, por la otra también estaremos en nuestro derecho de plantear la limitación de, por ejemplo, la libertad de actuación de las empresas capitalistas.

Pero avanzando un paso más, es obvio que la interrelación entre ciudadanía, Estado (del Bienestar) y complejo empresarial es tan grande que nadie puede obviarla. Y puestos a pensar, quizás no seamos capaces de determinar qué fue antes si el huevo o la gallina. Pongamos que el Estado impulsa, con los recursos que le aporta la ciudadanía, un polígono industrial en el que una empresa desarrolla su labor; para lo que contrata a ciudadanos/as a los que paga por su trabajo; que a su vez entregan parte de esos ingresos al Estado en forma de impuestos para que éste mantenga centros educativos en los que se forman los futuros empleados de la empresa y construya carreteras por las que se puedan transportar los productos que la misma quiere vender; productos que son adquiridos por ciudadanos/as que aportan su dinero a la empresa para que ésta pague los salarios, realice nuevas inversiones, pague las cuotas de la SS... y así sucesivamente. Todo esto puede funcionar razonablemente bien si operan los instrumentos de equilibrio necesarios, llámense impuestos, sindicatos, cobertura de desempleo, pensiones, etc. Pero si estos elementos son eliminados o reducidos significativamente o se impide su funcionamiento equilibrador, lo que se se está poniendo en cuestión es el acuerdo de base.

No quiero con lo dicho hasta ahora que se entienda que estoy cerrado a avanzar. No. Lo demostraré a continuación. Pero lo que no estoy dispuesto a aceptar es que mientras desde un lado de los contratantes cumplimos nuestra parte del acuerdo, desde el otro se incumpla lo que les corresponde.

Un paso más. A estas alturas de la película creo que somos muchos/as, incluso los más estatalistas, los/as convencidos/as de que la iniciativa de las personas (lo que incorrectamente se ha llamado iniciativa privada) es algo que conviene incentivar. Y esto por dos motivos: porque es un elemento dinamizador de la sociedad y de la economía, y porque su ejercicio sirve a las personas para ser felices... que no es poco.

Por otro lado, la separación entre capital y trabajo, que hoy pervive inexplicablemente a pesar de los cambios que se han dado en las empresas, tiene cada vez menos sentido. ¡Qué mejor manera tienen los capitalistas de conseguir la involucración que necesitan de "los/as trabajadores/as pensantes", que cada vez son más, que compartir con ellos/as los riesgos y los resultados de los esfuerzos realizados por ambas partes! Esto, a su vez, animará la capacidad de iniciativa.

Asimismo, pienso que el reforzamiento de la economía productiva frente a la economía especulativa es otro de los elementos que deberíamos considerar seriamente en el futuro.

Y por fin,, sigo pensando que el Estado debe jugar un papel relevante, no sólo en la cobertura de las necesidades de quienes se vean afectados por desequilibrios en el sistema sino especialmente como elemento dinamizador de la sociedad y de la economía. En este sentido creo que el modelo de Estado asistencialista que se ha impulsado en las últimas décadas ha sido nefasto. Cheques-regalo, reducciones de impuestos sin fundamento, etc... no han servido más que para desmovilizar a la población y llevar a mínimos la capacidad de iniciativa. Por el contrario, el Estado debe dedicar sus recursos y esfuerzos a promover las condiciones que permitan a los/as ciudadanos/as y entidades empresariales y sociales desarrollar actividades innovadoras, creativas y enriquecedoras, en el sentido más amplio de la palabra. Por cierto, para hacer esa labor el Estado necesitará instrumentos operativos, no sólo subvenciones.

A ello habría que añadir, quizás tendría que haber empezado por ahí, los valores que deben sustentar a toda sociedad y que, nombrados de una u otra forma, no son otros que la libertad, la igualdad-equidad, la justicia y la fraternidad-solidaridad.

Éstas creo que podrían ser las bases de un nuevo modelo o, si se quiere, de un nuevo acuerdo social que sustituya al todavía vigente. Pero, mientras esto llega, que llegará, debemos exigir a todos/as respeto por las normas e instituciones de las que nos hemos dotado.

jueves 13 de mayo de 2010

Otra vez Joselu, haciendo de las suyas

Quienes me conocéis sabéis que no profeso especial cariño a José Luis Bilbao. O sea, que estaré encantado si no repite como diputado general de Bizkaia la próxima legislatura. Y pensaréis que es esa falta de cariño la que me lleva a criticar sus opiniones. Pues no. Se lo gana él solito a pulso. No hay más que ver su virulento rechazo al proyecto de ferrocarril entre Bilbao a Castro que incluso su propio partido ha tenido que salir a corregirle. Hace falta estar anclado en la Edad Media para defender una Euskadi aislada del resto del mundo como hace este hombre. Si algo ha hecho bien Patxi López (poco más, por cierto) ha sido estrechar los lazos con las comunidades limítrofes tratando de identificar lo que tenemos en común para poder progresar conjuntamente. Y es que cualquier otra orientación va en contra de los propios intereses de Euskadi.

Por cierto, que dice Bilbao que esto lo hacen los del PSE para sus votantes. Me temo que se equivoca de punta a rabo. Los/as vascos/as que tienen la segunda residencia en Castro o Laredo votan mayoritariamente al PNV. Los/as del PSE tienen casa (familiar) en Burgos o Cáceres. Y los/as de EB no tienen segunda residencia, que no les da para tanto.

miércoles 12 de mayo de 2010

Es el tiempo de la izquierda. Es el tiempo de la ciudadanía.

No esperaba del PSOE un plan de izquierdas para salir de la crisis pero que fuese tan de derechas de verdad que no lo imaginaba. Esta frase de Zapatero lo resume todo: "Es ahora cuando más lo necesitamos (el ajuste) para mantener entre nosotros a los inversores y mantener imagen de estabilidad." Pero ¿de qué imagen de estabilidad habla este hombre? La estabilidad la dan la cohesión social y el coraje de unos/as ciudadanos/as bien informados/as e ilusionados/as con un futuro mejor. Pero a Zapatero y al PSOE esto les importa un carajo. Su estabilidad es la de los ricos y su imagen la de los engaños. Ni siquiera es la de los inversores. Porque quien tiene dinero para invertir lo hace si la ciudadanía del país en el que piensa ubicarse está bien formada, tiene ganas de trabajar, mantiene la solidaridad interna y vive con ansia de futuro. Pero Zapatero y el PSOE nos han quitado todo eso hace tiempo. Justo desde el momento en que se echaron en manos de la banca y de las constructoras. ¿Habéis visto quiénes han recibido con aplausos este plan? Los empresarios, los bancos, el FMI (con su historia de destroza-países), ...


Zapatero no es un líder. Es un enterrador de ilusiones y de esperanzas. Y con ese espíritu no sale un país de una crisis.


Lamentable que el principal objeto del ajuste sean los/as funcionarios/as. A Zapatero sólo le falta decir: "lo vais a pagar ... por vagos/as". Ahondar en una imagen inmerecida para el 90% de esos/as trabajadores/as. Lamentable. Tan lamentable como cebarse en los/as pensionistas, parte débil de nuestra sociedad. Y, por si eso fuera poco, reducir la escasa aportación al desarrollo de países más pobres. Medidas de populismo de derechas. Eso sí; con esas medidas posiblemente el PSOE gane otra vez las elecciones. Le votarán los electores de derechas: los del PP, los del PNV. ¿Quién quiere a Rajoy teniendo a un Zapatero que aborrece al funcionariado y que reduce las aportaciones a "los de fuera"?


Mientras tanto, ni redistribución, ni innovación (que vaya a pedir ahora dinero la ministra Garmendia), ni formación ni nada. ¿Para cuándo la recuperación del impuesto del patrimonio? ¿Para cuándo la elevación de la tarifa máxima del impuesto de la renta? ¿Por qué subir un impuesto (el IVA) que perjudica especialmente a las clases medias y bajas? ¿Por qué sólo algunos/as tienen que apretarse el cinturón mientras otros/as siguen disfrutando de sus prebendas y de sus riquezas? ¿Es que no ha sido suficiente con los 4,5 millones de parados, con las 1,3 millones de familias en las que nadie trabaja, con el 40% de los/as jóvenes desempleados/as?


Además, ¿quién puede creer que una economía se reactiva subiendo el IVA y bajando el sueldo a los/as funcionarios/as? Eso no hará más que deprimir el consumo y la actividad. Consecuencia: al declive moral al que me refería antes se sumará el declive económico.


Hay otra forma de salir de la crisis. Desde la izquierda, desde la sintonía con quienes peor lo pasan, desde la solidaridad. Repartiendo el trabajo y permitiendo que cada persona realice su valiosa aportación. Distribuyendo más equitativamente la renta para que sea el conjunto de la población el que impulse la economía y no unos/as pocos/as que lo mismo están aquí que se llevan la pasta a un paraíso fiscal. ¿Ha demostrado alguien que un 10% de ricos/as hacen más economía que el restante 90% de la población? Invirtiendo en formación, en innovación. Haciendo apuestas de futuro. Pero el PSOE, el PP, PNV y CIU no están en eso. En el arco parlamentario sólo Izquierda Unida cree en la ciudadanía, en su capacidad de levantarse y luchar por su futuro. Sólo la izquierda, la izquierda he dicho, es capaz de liderar una recuperación integral.

NOTA POSTERIOR: no tenéis más que leer las reacciones de diferentes agentes que aparecen aquí publicadas para haceros una idea de lo que estamos hablando.

martes 4 de mayo de 2010

Maldita Europa

Llevo unos días desconsolado pensando en las penurias impuestas a la población griega en el acuerdo para el "rescate" de ese país y, por eso, veo absolutamente justificadas las protestas organizadas contra el plan y contra la clase política. Lo que no comparto es la utilización de una violencia que parece haber provocado la muerte de al menos tres personas. Poner en riesgo la vida de las personas es algo no admisible en este tipo de protestas y, además de causar un daño irreparable a las familias de las víctimas, perjudica al propio movimiento que las impulsa. No obstante, habrá que conocer la versión final de los hechos ya que las noticias que tengo son muy recientes.

La verdad es que no conozco mucho de la economía de Grecia aunque por lo que leo aquí, allá y acullá parece que se endeudó para financiar las Olimpiadas, su arsenal militar y otras cosas en cantidades que superaban su capacidad de generación de riqueza; que durante años se permitió a las clases más pudientes evadir impuestos o pagarlos en cantidades muy reducidas; y que la corrupción debe estar bastante generalizada. La consecuencia de todo ello es un déficit público que ha crecido una barbaridad (difícilmente un Estado puede tener superávit si no cobra los impuestos que tiene que cobrar) y una deuda totalmente insostenible.

Y ahora toca hacerse algunas preguntas.

¿Quién estuvo financiando durante años esto que ahora todos consideran un desaguisado? Pues, seguro que no os sorprendéis, fueron principalmente los bancos franceses y alemanes. Obtenían así una rentabilidad superior a la que ofrecían los bonos de otros países. Unos bancos que, posiblemente, han estado comprando deuda hasta hace bien poco y que ahora han presionado a sus respectivos gobiernos para que acudan en rescate de Grecia no sea que finalmente no cobren a los vencimientos, que hasta ahí podíamos llegar. ¿Y quién va a pagar en Europa este nuevo rescate bancario? Obviamente, el conjunto de la ciudadanía.

¿Va a poder devolver Grecia los préstamos que va a recibir ahora y recomponer la figura en el plazo prescrito de 3 años? Después de haber leído esto y esto (English) y alguna otra cosa más, mi conclusión es rotunda: NO, IMPOSIBLE. Así de grande. ¿Por qué? Pues porque las medidas que han impuesto la UE y el FMI a ese país (incremento del IVA, reducción de los salarios de los funcionarios, subida de los impuestos a los carburantes, tabaco y alcohol), lo que van a hacer es deprimir el consumo, reducir los ingresos por impuestos y generar más déficit. Eso sí, lo que no hará Grecia es cancelar las compras de submarinos y otros cachibaches militares que tiene previsto realizar principalmente a Francia y EEUU. Tiene bemoles. Y lo que es peor: todo este proceso lo que sin duda estará provocando en la población griega es un sentimiento de humillación y desamparo que no aportará nada positivo para el futuro. Me imagino a quienes votaron a Papandreu el año pasado preguntándose cómo es posible que este hombre y su gobierno estén haciendole el trabajo sucio a la derecha de Karamanlis a la que creían haber derrotado.

En definitiva, el plan va a ser un desastre para la mayor parte de la población griega que se verá empobrecida mientras que los que acumularon riqueza en los años buenos no se van a ver acosados. ¿Cómo no va a estar cabreado el pueblo griego?

Visto lo visto, ¿no creéis que hubiera mucho mejor una suspensión de pagos por parte del gobierno griego y la renegociación de la deuda con sus acreedores? Además, la paralización de la compra de artefactos militares (y en su lugar, la negociación de un acuerdo de estrecha colaboración con Turquía) habría dado un respiro adicional a las cuentas. Esto, junto a un reparto de la carga de la recuperación más justo en el que los más ricos pagaron una mayor cuota (vía impuestos a las rentas altas y lucha contra el fraude fiscal) hubiera permitido salir al país de este proceso con la cara alta y pudiendo afrontar el futuro en otras condiciones.

Y ahora pasemos a España.

Uno. Durante años nos endeudamos un montón (en nuestro caso principalmente el sector privado) en operaciones inmobiliarias que dilapidaron millones de euros en la construcción de activos improductivos e impagables. En el salvamento del sector privado ha sido el Estado el que se ha endeudado un montón para financiar millones de euros en activos improductivos a través del lamentable plan E y para apoyar a los bancos a capear el temporal.

Dos. Justo antes de la crisis, se bajaron los impuestos a los ricos (vía reducción del IRPF y eliminación del impuesto del patrimonio) y poco o nada se ha hecho para evitar el fraude fiscal.

Tres. La corrupción también está generalizada en España.

Cuatro. También aquí se va a subir el IVA y se han incrementado los impuestos de gasolina, alcohol y tabaco.

Y cinco. Karamanlis-Papandreu y Zapatero-Rajoy. ¿Los distingues?

Tiene razón Rajoy cuando dice que Zapatero está haciendo lo mismo que en Grecia. Sí, y exactamente lo mismo que hubiera hecho él. Y lo mismo que hacen muchos dirigentes europeos. Maldita Europa!

(las fotos son de apas)



El Vaticano actúa

Varios hechos recientes me llevan a valorar positivamente la tardía, pero aparentemente decidida, reacción de la Iglesia ante los casos de abusos sexuales a menores. En primer lugar, el hecho de que se haya suspendido (o hayan dimitido bajo presión) a los obispos con responsabilidades en abusos sexuales o en su ocultamiento y se hayan podido conocer esas decisiones públicamente es un buen comienzo. Esas personas no pueden seguir ostentando responsabilidades en la Iglesia y deben comparecer ante la justicia, como ha dicho Benedicto XVI que se va a hacer. Por cierto, creo que habría que hacer algo con las prescripciones de estos delitos. Dado el cambio cultural que se ha producido, que permite ahora unas denuncias que en otro tiempo eran impensables, creo que la justicia debería tener la posibilidad de investigar y dictaminar sobre los mismos aunque hayan transcurrido más años que los previstos en la legislación.

Por otro lado, la actuación en el caso de los legionarios de Cristo, incluida la valoración pública de su fundador como delincuente y la intervención de esa organización religiosa, es otro síntoma de que, por fin, las cosas se están tomando en serio.

Además, la publicación de indicaciones sobre este asunto en la mismísima web del Vaticano (imagino que no les habrá resultado cómodo poner en portada este asunto) está ayudando a que instituciones religiosas inicien un proceso de denuncias que estoy convencido de que traerá cola.

En definitiva, aunque con muchos años de retraso parece que por fin las cosas se empiezan a hacer bien.

viernes 16 de abril de 2010

Pedarastia: ya va siendo hora de una respuesta más contundente por parte de la Iglesia

Lleva Benedicto XVI unos cuantos días presidiendo la portada de este blog y lo ha hecho con motivo (aparte de que ando poco escribiente) ya que la encíclica "Caritas in veritate" es realmente una aportación muy valiosa. Pero hasta aquí hemos llegado. Lo de los curas pederastas me tiene muy cabreado y no acabo de ver la respuesta adecuada de la jerarquía eclesiástica y tampoco del Papa, quien, como bien dice Hans Kung en su reciente carta a los obispos del mundo, ha perdido una oportunidad de oro el pasado Viernes Santo para entonar un mea culpa personal.

Y digo yo que lo del mea culpa es lo mínimo. Ya sé que tiempo atrás ese tipo de actos no tenían la misma relevancia que tienen hoy en día ni eran considerados de la misma manera, ya sé que se producían casos similares en otras organizaciones, ya sé que la cultura imperante en la sociedad, pero sobre todo en la Iglesia, hacía que ocultar esos hechos fuera una decisión aparentemente legítima. No en vano, la Iglesia se creía con la capacidad de disponer y aplicar una legislación paralela. Pero tan cierto como eso es que el daño causado a miles de personas, un daño que les ha acompañado durante toda su vida, es de la suficiente envergadura como para dejar pequeña cualquiera de esas posibles "justificaciones". Dicho de otro modo: independientemente del entorno cultural en el que esos hechos tuvieron lugar, cualquier persona con un mínimo de humanidad, por supuesto cualquier cristiano/a, debería haber reaccionado con una oposición firme a los mismos, que incluyera la denuncia de los pederastas ante la justicia.

Y ahora la pregunta es: ¿ocultó Benedicto XVI casos de pederastia bien siendo obispo o como responsable de la Congregación para la Fe? O dicho de otro modo, todos los casos que Joseph Ratzinger conoció ¿fueron denunciados ante las autoridades de cada país? Lógicamente, sólo conozco las referencias de la prensa pero me parecen bastantes y venidas de suficientemente variadas fuentes como para pensar que posiblemente el entonces cardenal Ratzinger sí pudo hacer más de lo que hizo para llevar ante la justicia los casos de pederastia que llegó a conocer. Pero supongamos que realmente hizo todo lo que debía desde esa perspectiva. En ese caso, y desde el puesto en que se encontraba, ¿no debería haber iniciado ya entonces un proceso de información a la opinión pública sobre unas prácticas tan indeseables con el fin de concienciar a toda la Iglesia para rechazarlas contundentemente y evitar que se repitieran?

Sea de un modo u otro me cuesta mucho creer que Benedicto XVI no haya tenido alguna responsabilidad de la que arrepentirse personalmente en esta materia. Por ello, creo que el mea culpa personal que pide Hans Kung está plenamente justificado. Al menos eso.

Es cierto que Benedicto XVI ha dado un paso importante en la condena de actos de pederastia en comparación con Juan Pablo II. Pero no me parece bastante. Leyendo la carta a la Iglesia de Irlanda, que es parte de un amplio repositorio de información sobre este asunto en la web del Vaticano, veo expresiones que van bien orientadas como ésta dirigida a las víctimas: "Es comprensible que os resulte difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos." pero creo que no es suficiente. Además, pienso que esa carta expresa demasiadas veces la preocupación por la imagen de la Iglesia cuando debería haberse centrado exclusivamente en pedir perdón a las víctimas.

Por todo ello me uno a Hans Kung en la petición a Benedicto XVI para que pida perdón públicamente por las responsabilidades en las que pudiera haber incurrido en esta materia o, por lo menos, reconozca que no hizo lo suficiente. Aunque la verdad es que releyendo la carta del teólogo alemán a los obispos, me doy cuenta de que pasa de pedir nada al Papa porque no espera nada de él. Como yo todavía no he hecho el recorrido que él ha hecho, me quedo en la primera parte. Pero también digo que coincido con Hans Kung en bastantes de las cosas por las que pide la rebelión de los obispos. Mi duda a estas alturas es si no habrá llegado tarde la misiva, porque ¿a qué obispos anima Hans Kung a rebelarse?: ¿a Rouco, a Munilla, a Iceta? Jo, qué futuro.

(la foto es de Jomama1152)

miércoles 17 de marzo de 2010

Caritas in veritate

Hace ya algún tiempo os dije que me iba a leer la carta-encíclica del Papa "Caritas in veritate". La leí pero entre una cosa y otra no os he contado mi impresión. Pues bien. Creo que es un documento que merece la pena estudiar y que aconsejo a cualquier persona que quiera incorporar nuevas perspectivas en el análisis de la crisis que estamos viviendo y, sobre todo, en la integración de la ética en el funcionamiento de la economía y de los agentes económicos. Este documento tuvo una cierta repercusión en su publicación pero cayó rápidamente en el olvido. Sólo unas declaraciones de algunos obispos, preocupadísimos porque se pudiera interpretar que el Papa iba contra la economía de mercado (que fue lo que me animó a leerla) mantuvieron algún día más el interés. Sin embargo, yo creo que es un documento de gran alcance que pone las bases de una visión humanizante de la economía.

Ciertamente, la encíclica no se manifiesta de modo contrario a la economía de mercado pero introduce tantos matices y condiciones para considerar una economía como plenamente humana que bien se puede considerar revolucionario en los tiempos que corren. Expresiones como las siguientes dan idea del espíritu que subyace al texto:

El desarrollo económico, social y político necesita, si quiere ser auténticamente humano, dar espacio al principio de gratuidad como expresión de fraternidad.

…es necesario que en el mercado se dé cabida a actividades económicas de sujetos que optan libremente por ejercer su gestión movidos por principios distintos al del mero beneficio

La carta habla de la economía en general, de la gestión empresarial, de la responsabilidad social de las empresas (RSC), del papel del Estado, de la cooperación al desarrollo (es un buen manual de principios para esta actividad), del papel de los sindicatos o de los consumidores, de la protección del medio ambiente, etc.

Una de las ideas que más me ha calado es la necesidad de generar un entramado económico alternativo. Tengo poca o nula confianza en que las empresas capitalistas consoliden un modelo realmente ético. Por mucha RSC, códigos éticos e instrumentos de control que se apliquen, el objetivo del máximo beneficio lo corrompe todo. No hay más que ver las noticias del mantenimiento e incluso incremento de los bonus a algunos altos directivos de empresas en plena crisis. No. Es indispensable generar un nuevo entramado empresarial basado en unidades que, como sugiere Benedicto XVI, no otorguen la prioridad absoluta al beneficio. Unidades empresariales con alta participación de los/as trabajadores/as en la gestión (el modelo cooperativo me sigue gustando), con capacidad para innovar de forma permanente y con fuerza para competir en el mercado. Esto complementado con un reforzamiento del Estado que, además de legislar con dureza para evitar abusos del sector privado, incorpore también unidades empresariales públicas que le permitan liderar o reorientar sectores económicos de futuro y garantizar que los servicios básicos son prestados en condiciones adecuadas de acceso a toda la ciudadanía.