domingo, 28 de agosto de 2016

¿Quién ha ganado los Juegos Olímpicos?

Benditas vacaciones que me permiten dedicar ratos a una de mis pasiones favoritas: el análisis de estadísticas.

En esta ocasión me ha inspirado el medallero de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Al verlo, me preguntaba si realmente era Estados Unidos el país ganador de los Juegos o había otros a los que, dadas sus condiciones poblacionales o económicas, deberíamos reconocerles ese honor. Deslumbrado por el brillo de las múltiples medallas de Michael Phelps (cinco oros y una plata en natación), Simone Biles (cuatro oros y un bronce en gimnasia artística), Katie Ledecky (cuatro oros y una plata en natación), Allyson Felix (dos oros y una plata en atletismo) o los triunfos de los equipos femenino y masculino de baloncesto, mi primera reacción era considerar a Estados Unidos como el país olímpico por excelencia. Pero inspirado por mi práctica profesional y el espíritu crítico que adquirí en mi experiencia política, pensé que echar  una ojeada más allá, revisando los datos con detalle, podría ser interesante para validar o refutar mis primeras sensaciones.

Para ello, he tenido en cuenta no solo las medallas obtenidas sino también el número de habitantes de cada país y dos indicadores socio-económicos: El Índice de Desarrollo Humano y el PIB per cápita. El Índice de Desarrollo Humano es el resultado de combinar otros ratios como la esperanza de vida al nacer, el número de años de escolarización y el PIB per cápita.

Había pensado utilizar también el número de atletas por país pero es un dato equívoco ya que, siendo cierto que el criterio general es que solo vayan los atletas que superen las marcas mínimas establecidas, se producen distorsiones tanto por arriba (no se pueden registrar más de 3 atletas por prueba) como por abajo (el Comité Olímpico invita a atletas que no han alcanzado la mínima con el fin de lograr que el mayor número de países esté representado). No obstante, algunos datos resultan curiosos, como el hecho de que Azerbaiyán (3,21 medallas por cada 10 atletas) y Etiopía (2,35 medallas por cada 10 atletas) superan a Estados Unidos (2,18 medallas por cada 10 atletas) en eficacia de su representación olímpica.

Por otro lado, la misma preparación del análisis ya me ha reportado algunos descubrimientos en los que me gustaría profundizar en el futuro. Por ejemplo, saber que ocho países tienen menos de 10.000 habitantes, el más pequeño el Vaticano con 800. O que Nigeria, con 182 millones de habitantes, es el séptimo país más poblado del mundo.

Además, he visto que en 16 países, todos ellos africanos, y que suman 406 millones de habitantes, la esperanza de vida al nacer es inferior a mi edad actual: 57,8 años.    

Siguiendo con el análisis del medallero, lo primero que me ha llamado la atención es que 123 países con equipo olímpico no han obtenido ninguna medalla. Especialmente sorprendentes son los casos de países con un amplio grupo de atletas como Chile (42 atletas), Ecuador (38 atletas), Hong Kong (38 atletas) o Lituania y Montenegro (34 atletas cada uno).

También es significativo que países muy poblados hayan obtenido un número de medallas muy reducido. Es el caso de India, con 1.311 millones de habitantes y 2 medallas; Indonesia, con 258 millones de habitantes y 3 medallas; o Nigeria, con 182 millones de habitantes y una medalla.

Comparando los resultados en los Juegos con la población ya surgen algunas conclusiones interesantes. Los cinco países con más medallas por cada millón de habitantes son: Granada (9,4 medallas), Bahamas (5,2), Nueva Zelanda (4,0), Jamaica (3,9) y Dinamarca (2,6).  Por su parte, los cinco países con mayor número de medallas aparecen en los puestos 42 (Estados Unidos), 75 (China), 18 (Reino Unido), 41 (Rusia) y 30 (Francia) de este ranking. De estos dos grupos me han llamado especialmente la atención dos países: Jamaica, que con sus 2,8 millones de habitantes, ha obtenido nada menos que 11 medallas, y Reino Unido, que obtiene el mejor resultado entre los países grandes con una significativa ventaja sobre el siguiente, Francia, que aparece en el puesto 30. Por cierto, escuché el otro día que, al contrario de lo que sucede en la mayor parte de los países, los atletas británicos no reciben ningún premio a su vuelta de los Juegos. Parece que en ese país se vive el espíritu olímpico de una manera especial.

Dando un paso más, he querido saber cómo afecta el nivel de desarrollo en la obtención de medallas ya que parece razonable pensar que países con menor nivel de desarrollo tengan menos infraestructuras deportivas y menos posibilidades de que en el seno de sus poblaciones surjan deportistas de alto nivel. Pues bien, si dividimos los países en cuatro grupos en función del Índice de Desarrollo Humano (IDH), muy alto (mayor que 0,80), alto (entre 0,80 y 0,70), medio (entre 0,70 y 0,55) y bajo (menor que 0,55), y como cabía esperar, entre los 20 primeros países del medallero solo aparece uno de IDH medio (Uzbequistán) y cinco más de nivel alto (China, Rusia, Brasil, Azerbaiyán y Kazajistán). El resto tienen un IDH muy alto.

No obstante, para disponer de una visión más completa, parece que conviene combinar el indicador IDH con el tamaño de la población. El resultado es muy similar al que teníamos contemplando solo la población: aparecen en este orden Granada, Bahamas, Jamaica, Nueva Zelanda y Croacia (que supera a Dinamarca). Estados Unidos pasa al puesto 44.

Si en lugar de tomar el IDH completo, utilizamos solo su componente más económico, el PIB per cápita, resulta curioso comprobar que solo dos países de los 10 con mayor nivel en ese indicador (superior a 44.000 dólares por persona) están entre los diez primeros del medallero: Estados Unidos y Alemania. Los cinco países con mayor riqueza económica se sitúan en puestos de medallero bastante lejos de la cabeza: Qatar (puesto 70), Singapur (74), Noruega (48), Emiratos Árabes (78) y Suiza (37).

Por otro lado, consuela un poco (no mucho) saber que algunos de los países más pobres de la Tierra también han conseguido medallas. Es el caso de Burundi (11 millones de habitantes) y Níger (20 millones de habitantes) que, con un PIB per cápita de tan solo 758 y 908 dólares por persona, han obtenido una medalla cada uno: la corredora Francine Nysonsaba, de Burundi, consiguió la medalla de plata en la prueba de 800 metros; y Abdoulrazak Issoufou, de Níger, logró la medalla de plata en taekwondo en la modalidad de más de 80kg. En este ranking de los más pobres, llama también la atención Etiopía que, con sus casi 100 millones de habitantes y 1.428 dólares por persona, ha obtenido 8 medallas, una de ellas, de plata en el maratón masculino, lograda por Feyisa Lilesa, cuya imagen simulando las manos esposadas al llegar a la meta ha recorrido el mundo. Por cierto, he leído que posteriormente ha solicitado asilo político en Brasil.

Combinando los valores de población y PIB por persona, como he hecho antes con el IDH, además de Granada, Jamaica y Bahamas, aparecen ahora Georgia y Armenia entre los cinco primeros. Estados Unidos aparece en el puesto 60.

Vistos todos estos datos y volviendo a la pregunta del principio: ¿Quién creéis que ha ganado los Juegos?

domingo, 24 de abril de 2016

Hablando de liderazgos políticos

Estoy bastante de acuerdo con los argumentos aquí expresados en relación con la posibilidad de que no se repitan elecciones... aunque evidentemente no tengo ni idea de qué es lo que va a pasar en los próximos días.
De todos modos, sí quisiera aprovechar este momento para hacer una reflexión sobre liderazgos. Los/as grandes líderes de la historia (y esto aplica a los/as líderes espirituales,a los/as grandes científicos, a los/as líderes políticos, etc...) no son personas que se hayan quedado en su casa esperando a ver qué pasa, esperando a que otros den un paso adelante. Son gente que han salido a la calle, que se han quedado a la intemperie, que han asumido riesgos, que han permanecido abiertos/as a lo nuevo. Sí, ciertamente tenían una visión del mundo, una sensibilidad para intuir las necesidades y esperanzas de la gente y un espíritu de anticipación que no tenían sus coetáneos, pero eso no era suficiente para evitarles el sufrimiento de no saber si estaban acertando. Las palabras de Jesucristo en la cruz, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", aunque posteriormente se transformen en alabanza y confianza, reflejan perfectamente esa situación.
Y ahora volvamos al panorama político español. ¿Qué líderes o lideresas veis? Rajoy ciertamente no. Si alguien "se ha quedado en casa", no solo ahora sino en toda su carrera política, es Mariano. Con esa actitud es posible que haya conseguido mantenerse en el puesto pero evidentemente no ha cautivado a la gente, no la ha ilusionado y no la ha llevado hacia cotas más altas. Rivera tampoco parece que pueda llegar a ser un gran líder ¿verdad? Yo le veo demasiado zascandil, tratando de liarlo todo en beneficio propio pero sin asumir ni el más mínimo riesgo. Aunque hay que reconocer a Albert que en esa búsqueda de beneficio propio es quien mejor lo ha hecho. Sánchez es, desde mi punto de vista, el menos líder de todos. Mi sensación es que no da un pasito sin pedir permiso a todo el mundo (explícitamente o auotcensurándose), leáse, Susana Díaz, los poderes económicos, ... Y cuando ha dado el paso adelante, lo vuelve para atrás. Pedro ha tenido una oportunidad de oro para liderar un gobierno diferente pero solo pensar que podría ser diferente le ha generado dolor de estómago. A Iglesias sí le veo madera de líder, aunque tiene que consolidarse. De todos, es a quien veo más conectado con la gente y quien ha mostrado mayor predisposición a asumir riesgos (el primero, iniciar negociaciones con el PSOE... que ya hemos visto a dónde han llevado...). La sonada irrupción de Podemos en la política española en tan corto periodo de tiempo (estamos hablando de solo 2 años) es buena prueba de ello. Si el resultado en escaños hubiera sido al revés (mayor número para Podemos que para el PSOE), a estas alturas ya tendríamos un gobierno de cambio liderado con generosidad por Pablo. Y por fin, Garzón. Su capacidad de conectar con la gente ha sido el flotador que ha salvado a IU de un naufragio seguro. Además, está jugando un papel bien arriesgado a lo interno de su formación. Alguien podría decir que los militantes del PCE son arriesgados y es cierto, lo son en su actitud personal ante la vida, pero absolutamente nada en lo que se refiere a sus convicciones. Y Alberto, a pesar de su juventud, está intentando modernizar a esos/as comunistas inamovibles. Le deseo mucha suerte por el bien de IU y por el bien de la gente normal que necesita a unas fuerzas de cambio con ideas nuevas.
Por cierto, después de este rollo ¿queda alguna mujer en la sala? Os necesitamos con urgencia.

martes, 16 de junio de 2015

¡Viva Zapata!

No quieren que pida perdón, no quieren que dimita. Lo que de verdad desean algunos dirigentes del PP es la muerte política de Guillermo Zapata. Y otros, del PSOE o Ciudadanos, miran y esperan para comerse la carroña. Pues que no cuenten conmigo para ese linchamiento.

Guillermo Zapata cometió un error hace 4 años. Y lo ha reconocido (me arrepiento de haber generado dolor) y ha actuado de la forma que se espera de un arrepentido en relación con quienes podrían haber sufrido por su culpa, llamándoles personalmente para pedirles perdón. Y parece que las personas afectadas se lo han dado. Además, ha asumido una degradación en su estatus político. 

Pero todo eso no les vale a algunos dirigentes del PP. Necesitan que Guillermo Zapata muera. Les da igual que haya pedido perdón, que se haya arrepentido. Antes salvan del paredón a un homicida machista que a Guillermo Zapata. Éstos, algunos de los cuales heredaron los bienes que sus padres y abuelos usurparon ilegalmente a luchadores por la libertad; éstos, que llevan tatuada en sus bíceps la imagen de africanos asesinados en la valla de Melilla o ahogados en el Estrecho; éstos, en cuyos ojos se refleja la mirada desorbitada de suicidas desahuciados; éstos, que se alimentan cada día de la pobreza de millones de parados; éstos, que habitan casas lujosas en barrios exclusivos, lejos de los cuchitriles en los que se agolpan nuestros jóvenes emigrados. 

Sí, como dice la misma Irene Villa (ella se refiere a otros tuits) "hay cosas peores", mucho peores. Pero de esas otras cosas peores no hemos visto arrepentirse a un solo dirigente del PP, ninguno ha pedido perdón como lo ha hecho Guillermo Zapata. Por eso, Manuela Carmena, que es una jueza justa y cree en la re-inserción, no le ha cortado la cabeza como deseaban sus adversarios. Le ha echado un buen chorreo (bien merecido) y le ha sancionado ejemplarmente, públicamente. Para mi es suficiente. Sin duda, prefiero ver al frente de nuestras instituciones a personas que reconocen sus errores y aprenden de ellos que a delincuentes metidos a políticos que aprueban leyes para no ser juzgados por sus delitos. 

Por eso, porque no quiero que Guillermo muera, grito ¡¡VIVA ZAPATA!!


sábado, 22 de noviembre de 2014

¿Son las acciones filantrópicas de los bancos tradicionales más efectivas que el trabajo de los bancos éticos?

El otro día me preguntaron si las acciones filantrópicas que realizan las fundaciones de los bancos tradicionales no son más efectivas que el trabajo de las entidades éticas. Mi respuesta fue en una triple dirección.

En primer lugar, expresé mi duda de que dichas acciones sean realmente filantrópicas. Y es que dice la RAE que filántropo/a es quien "se distingue por el amor a sus semejantes" y, la verdad, no veo yo amor en esas actuaciones, sino más bien interés y propaganda.

En segundo lugar, negué la mayor: la oportunidad de que los bancos, y el resto de empresas, mantengan fundaciones benéficas o culturales. Si los propietarios de un banco quieren servir a la sociedad, a lo que tienen que dedicarse es a captar ahorro y realizar préstamos. Y a hacerlo con justicia y sin abusos. ¿Qué sentido tiene que un banco desahucie a miles de familias sin el menor reparo para después crear un programa de apoyo a dichas familias a través de una fundación que, por cierto, recibirá subvenciones públicas para hacer ese trabajo?

Y en tercer lugar, relacioné las acciones que, a mi modo de ver, permiten a una entidad decir que sirve a la sociedad. Y son las siguientes:

  • Remunerar los depósitos con un interés razonable, no especulativo, explicando claramente las características de los productos que se venden y no engañando a personas sin conocimientos financieros como se hizo con las acciones preferentes.
  • Tratar a los prestatarios con justicia y considerando sus condiciones personales, evitando conceder préstamos a quienes puedan tener dificultades para devolverlos o aceptando el principio de la dación en pago de la vivienda.
  • Invertir solo en actividades en las que se respeten los derechos humanos en toda su extensión y en las que se sigan la reglas que estoy relacionando.
  • Actuar con transparencia en todas las actividades de la entidad, bien sea en la captación de ahorro o en la inversión. Por ejemplo, publicando los destinatarios de los préstamos.
  • Remunerar a los accionistas prudentemente, de modo que los dividendos no constituyan un agravio en épocas de escasez para quienes se encuentran en situación de necesidad y evitando que esa distribución de beneficios dilapide la sostenibilidad del banco a futuro y obligue a las instituciones públicas a cuantiosos rescates.
  • Implicar a los accionistas en la marcha del banco y lograr una buena entente entre accionistas y trabajadores. Estoy harto de oír eso de que una empresa, o sea, los trabajadores, tienen que crear valor para el accionista. ¡Menuda gilipollez! ¿Acaso los accionistas crean valor para la empresa? ¿Estar esperando a fin de año para llevarse la máxima cantidad de dinero posible al bolsillo es crear valor?  ¿No va siendo hora de que cambiemos el modelo de empresa y, como propugnan los de NER, busquemos una implicación real de capital y trabajo en el futuro de las empresas?
  • Remunerar con justicia a los trabajadores, reconociendo su aportación y haciendo que la distancia entre los que más ganan y los que menos ganan sea razonable. 
  • Evitar influencias fraudulentas sobre los gobernantes, como la cancelación de préstamos a los partidos, la incorporación de ex-políticos en los consejos o la presencia de banqueros en los ministerios.
  • Y, sobre todo, contribuir lealmente al fisco, evitando triquiñuelas y combatiendo el uso de paraísos fiscales. Porque si contribuyen lealmente, el estado dispondrá de los fondos suficientes para cubrir tanto los derechos básicos de las personas, evitando injustos recortes como los que estamos sufriendo en los últimos años, como otras necesidades que la ciudadanía, y no cuatro dirigentes de un banco, establezca como prioritarias.
En conclusión, en lo que tienen que convertirse los bancos tradicionales si de verdad quieren prestar un servicio a la sociedad es en bancos éticos, como por ejemplo Fiare. Y dejarse de sucedáneos.

martes, 20 de mayo de 2014

¿A qué partido voto?

No he leído los programas completos de los diferentes partidos pero me voy a atrever a valorar sus respectivas posiciones, para concluir con la opción que he elegido para votar el día 25 en las elecciones europeas.

Quienes me conocéis ya sabéis que no votaré ni al PP, ni al PNV, ni al PSOE. Por si hay algún/a despistado/a también diré que tampoco votaré a UPyD pero esto merece un primer comentario. UPyD me parece más peligroso que el PP: porque es tan de derechas o más que el PP y así lo viene demostrando en multitud de votaciones, porque es más personalista que el PP y por lo tanto menos democrático y porque al ser más populista que el PP fomenta las más bajas pasiones entre la ciudadanía pero sin plantear alternativas de progreso.

Sigamos. Bildu (que va en coalición con el BNG) es una opción interesante en Euskadi y en estos momentos no me produce el rechazo que me generaba Batasuna cuando la izquierda abertzale apoyaba la violencia de ETA. Pero sigo pensando que en Bildu pesa más la cuestión nacional que la social. Ya sé que ellos dicen que las dos cuestiones son compatibles pero he tenido demasiadas pruebas en el pasado de que eso no es así en la práctica, así que tampoco les votaré.

Y me quedan IU, EQUO, Podemos y el Partido X. En cada uno de estos partidos encuentro motivos para orientar mi voto. 

IU ha sido durante años un referente importante en mi actividad política y comparto ideológicamente muchas de sus posiciones. Además, en los últimos años han recuperado parte del espíritu fundacional de la coalición y se han abierto a colaborar con ICV (Cataluña), Batzarre (Navarra), Anova (Galicia) y otros. No obstante, hay al menos tres elementos que me retraen de votarles en esta ocasión: el que siguen siendo un partido al estilo tradicional, que el PCE sigue teniendo un papel determinante (encuentro cosas muy positivas en una organización disciplinada y empeñada en mantener el núcleo ideológico pero son muy lentos para adentrarse en el futuro), y que han vuelto a poner de cabeza de lista a Willy Meyer, que lleva toda la vida viviendo de la política. 

EQUO, que se presenta con Compromis y la Chunta Aragonesista en la candidatura Primavera Europea, es un partido que cada vez me gusta más. Porque cada vez soy más sensible a las cuestiones ecológicas (nos estamos jugando el planeta para las próximas generaciones y una sintonía con la Madre Tierra creo que nos vuelve más humanos) y porque creo que son ejemplo de cómo deben construirse los partidos en la futura democracia a la que aspiro. Por otro lado, EQUO ha recibido poso de izquierda a través de personas de IU que se han incorporado en esa formación en los últimos años y eso también me gusta. Pero pienso que sigue siendo un partido no suficientemente implantado en la sociedad, no suficientemente abierto a grandes sectores de trabajadores/as que aún no conectan con la cuestión ecológica y eso es una limitación importante.

El Partido X es un caso muy curioso. Apoyé su puesta en marcha (con una pequeña aportación económica) y he participado puntualmente realizando sugerencias de mejora a su programa. Me encanta la radicalidad democrática de sus propuestas y lo innovador de las mismas. Además, algunos asuntos se los han currado de verdad. Por otro lado, la idea de un partido que realice en pequeño lo que queremos que sea nuestra democracia en el futuro también me seduce. Y también la importancia que otorgan a la iniciativa individual junto con la actuación del Estado para garantizar los derechos básicos. No les voto por la excesiva importancia que, a mi modo de ver, han otorgado a "expertos" en la elaboración de su programa y en su concepción de partido. Poco menos que asumen que dichos expertos no tienen ideología, y eso me parece un error. A pesar de que disponen de un buen despliegue en las redes sociales, su grado de implantación territorial es limitado y las encuestas no les dan representación en el parlamento europeo.

Llegados a este punto me parece que ya sabéis a qué partido votaré. Efectivamente: Podemos. Es una organización de izquierdas (Pablo Iglesias ha dicho que votará a Alexis Tsipras) que ha logrado en poco tiempo captar la atención de un espectro de población bastante amplio, que utiliza formas democráticas nuevas y abiertas a la participación de toda la ciudadanía, que tiene un programa que recoge diversas sensibilidades y que está geográficamente bien implantada en todo el Estado, incluido Euskadi donde han adoptado el nombre "Ahal Dugu" y donde tienen varios círculos. Mis cautelas: el excesivo protagonismo de Pablo Iglesias que, incluso sin haber concluido este proceso electoral para Europa, ya se está postulando para las generales. Entiendo que en un primer momento hayan utilizado su imagen mediática para darse a conocer (aunque también han utilizado imágenes más amplias frente al personalismo de otros partidos), pero eso debe tener un límite. 

Dicho lo cual, dos conclusiones más. Pienso que sería un gran error por parte de las organizaciones más cercanas a los postulados del 15M posicionarse exclusivamente en la política. Hace unas semanas pensaba incluso que era un error dedicar tanto esfuerzo a preparar a la carrera unas elecciones europeas en lugar de consolidar sus bases, pero a la vista del resultado (ampliación de las bases, amplio posicionamiento público y posible representación en Europa) quizás haya sido una apuesta adecuada. Pero esas organizaciones deberían continuar su trabajo de construcción de nueva sociedad, de nueva economía, de nueva vida ciudadana, en nuestros pueblos y barrios. Solo así, difundiendo los ideales que defienden y procurando que se arraiguen en la sociedad, conseguirán evitar que su apuesta política fracase por distanciamiento de la ciudadanía. Y la otra cuestión importante es que estos partidos, que no han tenido casi tiempo ni de celebrar asambleas de sus miembros, tienen que asegurar un funcionamiento interno totalmente democrático y abierto para evitar convertirse en partidos realmente válidos para la democracia del futuro. En estos momentos, es más importante garantizar un funcionamiento interno adecuado, y eso vale para partidos, asociaciones de barrio, mareas, nuevas empresas, que diseñar muy bonitos programas.

Por fin, un deseo obvio. A ver si para las próximas elecciones, estos partidos hablan entre sí, alcanzan unos mínimos comunes y plantean una apuesta conjunta. En este momento es más importante desalojar del poder al mayor número de políticos de la vieja escuela que defender posicionamientos particulares y diferencias no relevantes.

domingo, 18 de mayo de 2014

¿Quién parará a los humillados?

Me apetece escribir un poco sobre lo que ha sucedido tras el asesinato de Isabel Carrasco. Y en primer lugar me gustaría decir que, después de años de oponerme principalmente a la violencia de ETA y también a la violencia de estado en el conflicto vasco, no voy a cambiar ahora de forma de pensar porque hayan matado a quien parece era una cacique del PP.  Y, por lo tanto, rechazo totalmente el asesinato de Isabel Carrasco, sin matices. Y lo hago por una concepción radical del derecho a la vida que me lleva a no aceptar ningún atentado contra la misma. 

Además, quiero llamar la atención sobre un hecho que, desgraciadamente, suele pasar desapercibido en estos casos. Cuando alguien manifiesta su alegría por un asesinato como éste suele olvidar que detrás de la víctima fallecida hay otras víctimas cercanas: sus familiares y amistades. Suele olvidar que el insulto no llega a la persona fallecida, que no puede escucharlo, pero sí duele, en un momento especialmente triste, a quienes la querían. Por eso, el desprecio hacia la difunta solo servirá para alimentar deseos de venganza en sus allegados; venganza contra quienes la asesinaron y venganza contra quienes aplauden su muerte.

Entrando ya en consideraciones políticas, lo primero que me gustaría decir es que me parecería aún más lamentable si cabe que quien ahora da palmas no hubiera hecho antes lo suficiente para sacar a Isabel Carrasco de los puestos de responsabilidad que ocupaba. 

Dicho lo cual, me parece una indignidad mayor que la alegría por la muerte de Isabel Carrasco la utilización de la misma para denigrar a movimientos sociales pacíficos o a redes sociales enteras.  Y todavía me parece peor utilizar este pretexto para dar una vuelta de tuerca en el camino por alcanzar el estado totalitario al que parecen aspirar los dirigentes del PP.  Como bien ha dicho Alberto Garzón, diputado de IU, existen en la legislación española suficientes recursos para perseguir los delitos, también los delitos en internet, y cualquier ciudadano puede utilizarlos tal como hizo él cuando recibió amenazas de muerte en la red de grupos de ultraderecha. 

Otra perspectiva de este asunto es el hecho de que la casta política entera se ha visto tocada por este asesinato y ha reaccionado levantando aún más alto el muro que la separa de la sociedad. En lugar de asumir que prácticamente nadie ha llorado la muerte de Isabel Carrasco y que eso algo debe significar, se han puesto a echar la culpa a toda la sociedad de algo que tufa a pelea de familias en el PP leonés. No son conscientes de que son ellos los que se han quedado fuera del juego, fuera de la democracia, y que la reacción de la sociedad en la calle y en la red no son sino síntomas de que la gente está viva y la mejor garantía de que aún tenemos futuro democrático. 

Pero que se anden con cuidado. Son demasiadas familias con todos sus miembros en paro, demasiados desahucios, demasiadas personas abandonadas a su suerte. Las condiciones para un rebrote de la violencia, verbal o física, están ahí. Por el momento, los movimientos sociales y los nuevos proyectos políticos están consiguiendo canalizar las humillaciones que sufren tantas personas mediante acciones pacíficas y propuestas de cambio, pero no sé por cuánto tiempo serán capaces de aguantar el empuje de la desdicha. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Revertir la sangría del paro: una responsabilidad de ciudadanía



La evolución del paro en nuestro entorno más cercano (el gráfico muestra datos de Bizkaia) en los últimos años es espeluznante. Las cifras, tanto para hombres como para mujeres, tanto para jóvenes como para personas de más edad, se han deteriorado continuamente. 


A esto debemos añadir el hecho de que la población activa (suma de personas con trabajo y personas que buscan trabajo) ha disminuido (los datos del gráfico son de Euskadi), especialmente en los últimos meses, como consecuencia probablemente de dos factores: la emigración de nuestros jóvenes para encontrar trabajo fuera y el regreso a sus países de parte de las personas inmigrantes llegadas en la última década. 

La situación es muy grave. Pero no solo porque el paro se ha más que duplicado, sino porque detrás de cada uno de esos números hay una persona, un/a conciudadano/a, a quien se le niega el derecho al trabajo, a quien estamos negando los medios para subsistir y vivir con dignidad. Hay una persona que pierde un puesto de trabajo y busca otro desesperadamente, hay un inmigrante que tiene que volver a su país con la cabeza baja, hay un joven que se va a Alemania, a Noruega, ... dejando atrás a su familia y amigos sin saber cuándo podrá volver. Y todos ellos, cada uno de ellos, es responsabilidad nuestra, tuya y mía, de las personas que aún disponemos de un trabajo y de unos ingresos para vivir dignamente.

Y ya es hora de que hagamos algo. Y no me refiero a las instituciones. Después de ver que solo en Bizkaia se han incorporado 60.000 personas a las listas del paro desde 2007 y que nadie ha dimitido por ello, no tengo ninguna duda de que no podemos confiar en las instituciones y quienes las dirigen. Ahora nos toca a nosotros/as, a los/as ciudadanos/as.

Y lo primero en lo que tenemos que pensar quienes aún tenemos trabajo es en nuestro entorno más cercano:

  • Tenemos la responsabilidad de evitar las horas extras, pagadas o no pagadas.
  • Debemos presionar a nuestros representantes sindicales, incluso participando en los sindicatos, para que impidan la eliminación de puestos de trabajo en empresas con beneficios, incluso cuando las condiciones ofrecidas por los propietarios sean razonables para quienes se van. Aunque habrá ocasiones en que el entorno haga difícil mantener el empleo, debemos considerar que no hay cosa más eficaz a medio plazo que dedicar recursos "ociosos" a  la innovación.
  • Debemos concienciar a nuestros/as compañeros/as de trabajo sobre el mantenimiento de los puestos de trabajo, incluso renunciando a parte de nuestra remuneración. 
En cuanto a la creación de empleo, pienso que debemos orientar nuestros esfuerzos y nuestros recursos al impulso a nuevas formas de economía. Ya escribí sobre esto en el apartado 4 de otro post. Además, las alternativas de crowfunding nos ofrecen todo un abanico de posibilidades de colaboración.