miércoles, 24 de febrero de 2010

Esto se está calentando ... y se tiene que calentar mucho más

Estoy cabreado. Muy cabreado. Pensar, sólo pensarlo, que la edad obligatoria de jubilación se puede retrasar, que el cálculo de las pensiones puede cambiar para que éstas se reduzcan o que se puede aprobar un contrato con menor indemnización por despido que el actual, es que me pone de los nervios. Con la de años y esfuerzos que les ha costado a los/as trabajadores/as alcanzar esas medidas, ¿cómo es posible que venga ahora un gobierno de un partido que se llama socialista a cargárselas de un plumazo? Y es que esos logros no son ningún regalo que hicieron tiempo atrás gobiernos flojos, sino el resultado de largos procesos de negociación en los que los/as trabajadores/as han ido equilibrando la distribución de ganancias con los capitalistas. Las pensiones, las indemnizaciones por despido, la educación pública y otras medidas similares sirven para que, en un sistema capitalista, los/as trabajadores/as perciban la parte de remuneración que les corresponde por su contribución a la riqueza de dicho sistema. Pues bien, sucede que en los últimos años, como consecuencia del incremento de la productividad, que a su vez es mezcla de trabajo y capital, la riqueza que se está obteniendo es cada vez mayor y, sin embargo, la distribución de la misma se está desequilibrando otra vez en favor del capital gracias a medidas como la rebaja de impuestos. Y lo que no es de recibo es que sabiendo como sabemos que la productividad seguirá creciendo, alguien se permita tan sólo plantear el reducir conceptos de la remuneración de los trabajadores/as.

Porque si aún las medidas que quiere adoptar el gobierno fueran una respuesta coyuntural a una situación coyuntural de crisis, es decir, un momento en el que todos perdemos, pues se podrían discutir, pero resulta que lo del retraso de la edad de jubilación, según los detalles conocidos de la propuesta, no tendrá efectos significativos hasta dentro de 8 o 10 años. Y dentro de 10 años lo que habrá sucedido es que España será bastante más rica de lo que es ahora y serán los capitalistas los únicos que se beneficiarán de esa mejora e incluso incrementarán sus ganancias gracias a que en el reparto del pastel a los/as trabajadores/as les tocará menos.

Como sé que las convicciones ideológicas de los dirigentes del PSOE están muy cercanas al liberalismo no me sorprende demasiado que planteen propuestas como las citadas. Ahora bien, si además pretenden aparecer como los más liberales ante la derechosa Europa es que han perdido totalmente el rumbo. Perderán las próximas elecciones, porque para hacer ese trabajo ya se basta el PP. Y lo peor es que, aunque algunas de las medidas no lleguen a aprobarse en este envite, no tendrá ningún reparo un próximo gobierno del PP en recuperarlas y conseguir su aprobación. O sea, lamentable como quiera que se mire.

Dicho de otro modo, estamos ante la mayor agresión a los/as trabajadores/as desde la II Guerra Mundial (y quizás antes, desde el siglo XIX) por un sencillo motivo: porque lo que se está proponiendo supone una clara involución y un ataque frontal al modelo de sociedad occidental.

Por eso, creo que la asistencia a las concentraciones convocadas por los sindicatos el día 27 (en Bilbao, a las 11:30, en la Gran Vía) es obligada si no queremos perder posiciones en ese gran proceso negociador de la reciente historia europea y mundial. Y si el gobierno no rectifica sería bueno que los sindicatos dieran un paso más. Detrás, apoyándoles, van a tenernos a muchos/as.

1 comentario:

  1. Comparto tu cabreo. No exageras lo más mínimo. Nos veremos en la mani. un abrazo javi m

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Dilo ahora o calla para siempre