Dicen que es bueno que se produzca un ajuste rápido en los precios de las viviendas porque de esa forma se tocará antes fondo y antes se podrá salir de la crisis. Y digo yo: es bueno que bajen los precios de las viviendas porque habían subido un montón y estaban estrangulando el derecho que asiste a los/as ciudadanos/as de disponer de un techo en el que desarrollar su proyecto vital. Ahora parece que es el Banco de España el que, tratando de evitar el traslado de una segunda crisis financiera a un momento posterior, se ha decidido a controlar los inmuebles que los bancos tienen en sus balances . Y es que si esos inmuebles valen realmente menos de lo que refleja la contabilidad, el desfase debe ser aflorado lo antes posible, no sea que vaya creciendo la bola y nos encontremos dentro de un año con otro follón. Sea por lo del Banco de España o por lo que sea, lo cierto es que las entidades financieras ya están poniendo a la venta sus activos inmobiliarios. Tal es el caso de Banesto, que t...
Acaba de volver Amaia de Venezuela y nos ha relatado su experiencia allí. Amaia, como otros/as jóvenes vascos/as ha participado en el programa de cooperantes del Gobierno Vasco y ha desarrollado su labor en Caracas, donde la ONG con la que ha colaborado lleva algunos años trabajando con chavales y chavalas de la calle. En esta época montan un campamento con niños/as y jóvenes de los hogares y los/as cooperantes aportan sus conocimientos y experiencia en la organización del mismo. Cuento esto porque creo que conviene resaltar estas actividades solidarias y desinteresadas que realizan muchas/os jóvenes. Son jóvenes normales, que estudian o trabajan, que saben divertirse y que, además, encuentran un tiempo para dedicarlo a intentar mejorar las condiciones de vida de otra gente. Todo un ejemplo.
En las pasadas semanas he cambiado varias veces de opinión sobre los pasos que deberían darse para acabar con la guerra en Ucrania y, sobre todo, he cambiado repetidamente de estado de ánimo al respecto. Ahora, tengo la impresión de que en ambas esferas, la mental y la emocional, mis enfoques eran muy limitados. Empezando por lo emocional, tengo que decir que ante la magnitud de los desastres que provoca la guerra me he visto reaccionando de una manera muy primaria. Confieso haberme alegrado, ¿incluso deleitado?, viendo cómo un ataque ucraniano arrasaba parte de una columna de tanques rusos. Sentía que esos desalmados, si es que a los tanques se les puede atribuir espíritu, se lo tenían bien merecido por haber destruido instalaciones ocupadas por civiles con los proyectiles que salían de sus cañones. Pero, voy a ser sincero, no veía que dentro de ese amasijo de chatarra en que se habían convertido los tanques atacados estaban los restos achicharrados de sus jóvenes ocupantes...
Comentarios
Publicar un comentario
Dilo ahora o calla para siempre