sábado, 7 de septiembre de 2013

Qué quedará de Siria después de una intervención militar

Seguí las revoluciones de Túnez, Libia y Egipto con mucho interés, especialmente a través de Twitter. También seguí con interés, por su cercanía (física y derivada de la inmigración), las protestas en Marruecos. Sin embargo, debo confesar que presté menor atención a los movimientos por la libertad de las sociedades de Yemen o Siria. De hecho, ahora mismo tengo poca información sobre la situación en Yemen, más allá de que parece que allí se desarrolla una guerra secreta entre EEUU y Al Qaeda (seguro que hay mucho más).

Este verano he leído un libro de Yasmina Khadra (seudónimo de un ex-comandante del ejército argelino llamado Mohamed Moulessehoul) titulado "Las sirenas de Bagdad" que relata el proceso de conversión de un iraquí en terrorista suicida. Os recomiendo su lectura porque, además de estar muy bien escrito, aporta claves interesantes sobre el mundo árabe (ver aquí una valoración). La injustificable invasión estadounidense de Irak, repleta de brutalidades previstas y de daños colaterales "imprevistos", aporta los motivos al protagonista para recorrer el camino de la ira que lleva a la venganza. Y si algo queda claro en la novela es que una invasión de EEUU es lo último que pueden desear quienes aspiran a resolver un conflicto, en su día el de Irak y actualmente el de Siria. Una invasión como la de Irak, o una "operación de castigo" como la anunciada para Siria, solo consiguen incrementar el número de víctimas, devolver al país varias décadas hacia atrás, generar mártires y alumbrar terroristas.


Soy consciente de que la situación es muy complicada. Así lo refleja, por ejemplo, este artículo de una española de procedencia siria (por cierto, la foto que lo encabeza es impresionante). Y sé que más de una vez nos vemos arrollados por los medios de comunicación occidentales con su batería de argumentos humanitarios (que olvidan a los dos días de escribirlos o visionarlos), que nos ablandan el corazón y, contrariamente a lo que podría pensarse que provoca ese reblandecimiento, nos preparan para la guerra.

Por eso pienso que en momentos como éste, en los que tenemos que posicionarnos en asuntos que no conocemos suficientemente, conviene escuchar voces alternativas a las de la propaganda oficial occidental. Voces que nos explican qué intereses están detrás del conflicto y voces, como la de la novela que he citado, que nos ayudan a acercarnos a una cultura muy diferente de la nuestra, con el fin de entenderla y de prever si lo que pretendemos hacer servirá para apagar el fuego o para extenderlo aún más. Y, por fin, me parece indispensable levantar la cabeza por encima de la losa informativa de la última palabra, de la última imagen, para volver la vista hacia atrás y valorar si las pasadas intervenciones militares de occidente han dejado países más estables y democráticos y si el mundo avanza hacia una era de mayor entendimiento entre los pueblos... o todo lo contrario.

Como cristiano, me sirve también como referencia para mi posicionamiento la oposición del Papa a una intervención militar porque cada vez confío más en Francisco, a la vista de las significativas muestras de humanidad que está ofreciendo desde su elección.

Dicho lo cual, supongo que está claro que me opongo a una intervención militar en Siria, y más si viene de Occidente, y que me parece aberrante que Rajoy la haya apoyado de forma semi-secreta (considero una tomadura de pelo las declaraciones posteriores) y sin pedir permiso al Congreso. Por el contrario, pienso que la comunidad internacional debería hacer lo imposible por evitar la llegada de armas al régimen sirio y a los rebeldes, forzar un alto el fuego entre ambos bandos (objetivo que debería estar como principal prioridad en las agendas diplomáticas pero del que nadie habla) e iniciar acciones judiciales para castigar las atrocidades que se están cometiendo en aquel país.

En otro orden de cosas, he leído bastantes artículos referidos a las disputas entre las dos facciones principales del islamismo, suníes y chiíes (aquí un mapa de la distribución geográfica de ambas corrientes), pero no he entendido mucho. y, sobre todo, lo que no he alcanzado a saber es si esas diferencias religiosas influyen en los conflictos en el mundo árabe más o menos que el posicionamiento ante la modernidad u otros factores.


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