El jamón
Durante mi estancia en el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco era habitual que las empresas constructoras nos enviaran pequeños regalos. Para evitar males mayores, los cargos de Ezker Batua dimos instrucciones a nuestras/os secretarias/os de no facilitar a nadie nuestras direcciones particulares. Creo que eso disuadía a algunas empresas de enviar regalos más suntuosos pero otras seguían remitiendo a las oficinas numerosos presentes. Ya el primer año de nuestra aventura gubernamental decidimos distribuir los regalos entre el personal del departamento mediante un proceso de sorteo para el que utilizábamos la aplicación informática de adjudicar VPOs. Lo más llamativo de lo recibido eran un par de jamones con muy buen aspecto. Al principio los llevábamos a deshuesar y a empaquetar en sobres al vacío y se utilizaban en pequeñas celebraciones del departamento. Más adelante, los apetitosos perniles se llevaban directamente al Centro de Alimentos, entidad que distrib...