En un grupo de debate al que acudí hace poco surgió la discusión sobre el denominado "efecto llamada". Hablábamos, lógicamente, de inmigración y, en concreto, del efecto de atracción que puede tener el modelo vasco de cobertura social. Aunque la polémica surgió en torno a los/as menores no acompañados/as (por cierto, mientras escribo esto tengo sentado a mi lado en el autobús a uno de ellos), quisiera primero hablar algo al respecto de los adultos. Frente a quienes creen que las personas inmigrantes vienen a Euskadi a aprovecharse de nuestro sistema de cobertura social y que, por tanto, lo que pretenden es vivir del cuento y de las ayudas del Gobierno Vasco, soy de los que piensa que lo último que quieren esas personas es precisamente tener que recurrir a las ayudas sociales. Porque no puedo creer que alguien que ha tenido el valor de abandonar su tierra, en ocasiones jugándose la vida, dejando atrás un modelo inamovible durante años, esa persona dinámica, aventurera, se conv...