No sé si alguna vez he pedido desde este blog la dimisión del diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao. La verdad es que para lo que sirve ... Aún así no me voy a privar de hacerlo una vez más: José Luis Bilbao, dimite, por tramposo y por incompetente. Para saber que Jabyer Fernández, presidente del grupo Afer, no era persona de fiar no hacía falta tratarle mucho. Lo digo por experiencia. Aún así, José Luis Bilbao decidió echarse en sus brazos para montar juntos un tinglado político-empresarial-deportivo sin precedentes en la historia de Bizkaia. Un tinglado del que posiblemente sólo conocemos la punta del iceberg pero en el que sólo eso es ya de unas dimensiones impresionantes. A continuación relaciono algunas de las operaciones:
- El compromiso para la cesión gratuita de suelos en Alonsotegi y la compra por parte de la Diputación, sin concurso público, de 2.000 viviendas modulares, en un macroproyecto sin pies ni cabeza, que supuestamente iba a sacar a Bizkaia de la pobreza.
- La operación de 2.000 viviendas de Iurbenor en Barakaldo que finalmente fue "rescatada" por la BBK (controlada por la Diputación).
- El apoyo de José Luis Bilbao y de su entorno del PNV para la elección del actual presidente del Athletic, a su vez, consejero delegado de una de las empresas del grupo Afer.
- El compromiso por parte de la Diputación de costear una parte importante del nuevo campo de fútbol de San Mamés, que obligó al grupo Afer a presentar un documento notarial en el que aparentemente decía que no se haría cargo de las obras.
- La subvención al equipo de baloncesto Bilbao Basket, hoy Iurbentia, otra de las sociedades del grupo Afer. Una esponsorización, por cierto, que parece estar llegando a su fin.
- El más que probable (no tengo pruebas pero sí sensaciones) contubernio entre la Diputación y el grupo Afer para sacar de Sestao al Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco porque les molestábamos para hacer sus trapicheos.
- Decenas de adjudicaciones de obras realizadas en los últimos años por la Diputación y por Ayuntamientos controlados por el PNV a la empresa Fonorte, del grupo Afer, después de que algunas personas vinculadas al PNV se incorporaran en la plantilla de la empresa.
Con todo ello José Luis hizo grande a Jabyer creyendo que también así sería grande él mismo. En el fondo, ambos compartían el mismo desprecio por las instituciones públicas, por el imperio de la ley y por quienes cuestionan su modo de hacer. Ambos se sentían por encima de esas pequeñeces. José Luis quería mandar en Bizkaia, pero no sólo en una parte. Quería mandar en toda Bizkaia: en la Diputación por supuesto, pero también en las empresas, en los Ayuntamientos, en el deporte, ... en todo. Y le hubiera gustado mandar en toda Euskadi (la cosa no anduvo muy lejos - menos mal que el PNV tuvo dos dedos de frente). Pero Jabyer también quería ser rey. Jabyer es un tipo que no admite otra autoridad que la suya. Él es el gran empresario hecho a sí mismo a quien nadie puede cuestionar. Jabyer y José Luis: eran tal para cual. Y si José Luis se echó en brazos de Jabyer, y Jabyer se echó en brazos de José Luis, fue porque ambos se reconocieron nada más verse en ese estilo de señores feudales déspotas y creyeron que juntos medrarían.
Pero llegó la crisis y la empresa de Jabyer, que había crecido desordenada y desproporcionadamente en tiempos de bonanza, no pudo aguantar más la presión y empezó a hacer aguas. José Luis se dio cuenta de que la alianza que había forjado podía volverse en su contra y maniobró para llegar a lo que hoy tenemos en los medios de comunicación. Pero Jabyer no se va a quedar parado, y reaccionará como jabalí herido (no sabe hacerlo de otro modo) salvo que la crisis le haya debilitado tanto que se haya quedado sin fuerza. Cuidado, José Luis, que cuando Jabyer se enfada es tan peligroso como tú.
Por cierto, que también hay que leer entre líneas el hecho de que haya sido El Correo el que haya destapado este asunto. José Luis y Jabyer han compartido el buen trato que este medio les dio mientras la alianza estuvo viva, pero es obvio que quien puede garantizar apoyo en estos tiempos difíciles para las empresas de medios de comunicación es el inquilino del palacio foral. Así que no hay problema en hacer aparecer a Jabyer como el malo de la peli (¡vaya foto!) y presentar a José Luis como la víctima de un complot.
Por todo ello, pido la dimisión de José Luis Bilbao. Porque tiene la responsabilidad política de haber embarcado a la institución foral en una aventura tramposa y fracasada, diseñada para mayor gloria de dos reyezuelos de pacotilla que no se merecen más que el desprecio de la ciudadanía. Me importa un carajo lo que le pase a Jabyer Fernández y a su empresa pero Bizkaia no debe estar gobernada por un individuo de la calaña de José Luis Bilbao. Es una persona peligrosa y el PNV debería saberlo y actuar en consecuencia. Ah, y como el PSE no reaccione ante esta situación no me cabrá ningún duda de que también forman parte del conchabeo.
¡JOSÉ LUIS BILBAO, DIMISIÓN!


















